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Miércoles , 14.11.2018 / 06:34 Hoy

Carta de viaje

Desunión ante el Frente Nacional

Carlos Tello Díaz

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En septiembre de 1985, la CIA elaboró un informe secreto de 25 páginas sobre el Frente Nacional en Francia. El partido de Jean-Marie Le Pen, desde hacía tiempo un grupúsculo marginal de extrema derecha, acababa de obtener sus primeros triunfos electorales. “La razón probablemente más decisiva del éxito del Frente Nacional ha sido, en nuestra opinión”, dice el informe de la CIA, hoy dado a conocer, “la habilidad de Le Pen para identificar y manipular los miedos populares, las frustraciones y las dudas. A pesar de que las opiniones de Le Pen imponen la comparación con los nazis, él ha sido, en nuestra opinión, lo suficientemente hábil y astuto para volverlas aceptables para la opinión pública francesa”. No era por ejemplo abiertamente antisemita, pero manifestaba su antisemitismo en sus ataques a personalidades judías de relieve, como Simone Veil. Su ascenso hubiera sido impensable sin la complacencia de la prensa de derecha, abunda el informe de la CIA, que incluye en esa prensa a un diario de renombre, Le Figaro, y sin la tolerancia de los partidos de izquierda, que aprovecharon su aparición para tratar de movilizar su electorado, disperso en Francia. El informe de la CIA, leído hoy, contiene afirmaciones cuestionables como éstas, pero sobre todo una conclusión errónea: que por el simplismo de su programa, por su incapacidad de reclutar a dirigentes de renombre, no era ya posible que el Frente Nacional creciera más en Francia. “Su sostén popular, que es actualmente de más o menos 10 por ciento, ha llegado, en nuestra opinión, a su cima”. No sucedió así. El partido de Le Pen siguió creciendo: disputó en 2002 la Presidencia a Jacques Chirac y tiene ahora la posibilidad de conquistar el poder en Francia.

El Frente Nacional no apareció de la nada en Francia. Pertenece a la vieja tradición de la derecha reaccionaria que ha dado al país pensadores de renombre (Joseph de Maistre), grandes escritores (Céline, Drieu La Rochelle) e incluso famosas diseñadoras de moda (Chanel) y actrices de teatro (Arletty). Esa derecha reaccionaria, tan vieja en el país, no ha tenido jamás el control del poder del Estado. Hoy es distinto. Nunca como ahora había estado tan cerca de conquistarlo, a pesar de que Macron conserva 60 por ciento de la intención del voto y que la participación prevista permanece alta (74 por ciento). La razón parece clara: la desunión de las organizaciones y las instituciones que representan la República. Es condenable la actitud de la izquierda que representa Jean-Luc Mélenchon, quien rechazó apoyar a Macron contra Le Pen. Le Monde dedica su editorial de ayer a condenar la actitud de la Iglesia en Francia. “Mientras las instituciones judías, protestantes y musulmanas convocaban a oponerse a Marine Le Pen”, dijo con respecto al desenlace de la primera vuelta electoral, “la Iglesia católica se abstuvo de llamar a votar por Emmanuel Macron”. ¿Por qué razón?, pregunta Le Monde. En 2002, la Confederación de Obispos de Francia se pronunció contra Jean-Marie Le Pen, para apoyar a Chirac. Hace apenas unos meses, reafirmó el carácter “pluricultural” de Francia, condenando el proyecto de extrema derecha que “nos encierra en nuestro propio país (…) con respecto de Europa”. Todo fue distinto ahora —quizá, sugiere Le Monde, a raíz de la entrevista que dio el papa Francisco a su regreso del viaje a Egipto, en la que, extrañamente, rechazó de manera explícita llamar a votar por Macron—. Así, el día de hoy, 46 por ciento de los católicos se prepara para votar por Marine Le Pen. La desunión, el desplome de los valores de la República.

*Investigador de la UNAM (Cialc)
ctello@milenio.com

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