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Martes , 18.09.2018 / 20:57 Hoy

Al Derecho

Repúblicas campeonas

Carlos A. Sepúlveda Valle

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De los 32 países que participaron en la copa del mundo de futbol en Rusia, 23 naciones tienen régimen republicano y 9 son monarquías (a pesar de los referéndums Australia sigue siendo una monarquía parlamentaria que tiene como su jefa de Estado a la reina Isabel), la selección campeona será de una república.

La FIFA ha organizado 21 torneos mundiales desde 1930 (los de 1942 y 1946 se suspendieron por la guerra), once se han celebrado en Europa, ocho en América, uno en Asia y uno en África; los once que han tenido lugar en Europa los ha ganado un país europeo, con excepción del de Suecia en 1958 que lo ganó Brasil; los siete que se jugaron en América, con excepción del de 2014 en Brasil que ganó Alemania, en los demás triunfaron Uruguay, Brasil y Argentina, las tres únicas selecciones de América que han ganado campeonatos del mundo. Cualquiera que sea el resultado de la final, Europa quedará con doce campeonatos mundiales y América con nueve.

Si bien Europa aventaja en los mundiales, las repúblicas superan a las monarquías en número de campeonatos, Italia en 1934 y 1938 (a partir de 1946 se constituyó en república), Inglaterra en 1966 y España en el 2010 son los tres países reales; los otros 17 campeonatos (incluido el del 2018) han sido ganados por seis selecciones republicanas, tres de ellas europeas: Alemania en cuatro ocasiones, Italia dos veces ya como república (en 1982 y 2006) y Francia en 1998 (Croacia podría ser la cuarta república europea si gana mañana); Uruguay (1930 y 1950), Argentina (1978 y 1986) y Brasil con cinco campeonatos completan la cuenta.

Qué el marcador de títulos futbolísticos favorezca a las repúblicas con 17 campeonatos por sólo 4 de monarquías demuestra clara superioridad, hecho que no deja de ser paradójico ya que las dos ligas más caras y mejores del mundo, Inglaterra y España, son además, los únicos países monárquicos que han resultado campeones del mundo en los últimos ochenta años.

Esa apabullante ventaja no lo fue tanto en el mundial de Rusia ya que en sus 27 primeros partidos las nueve selecciones monárquicas ganaron doce encuentros y seis de esas naciones (el 66%) calificaran a los octavos, de éstas, tres pasaron a cuartos, dos de ellas juagaron las semifinales, mismas que tendrán que enfrentarse por el tercero y cuarto lugar; en tanto que diez de los 23 equipos republicanos (43%) pasaron a octavos, cinco de ellos jugaron cuartos, y los dos semifinalistas jugarán la final por el primer lugar, lo que asegura que Francia o Croacia ganarán la décimo séptima copa de los países de forma de gobierno republicana.

La vida de Croacia ha sido muy accidentada, después de haber pasado de una monarquía a otra en 1917 los croatas pactaron la creación de un Estado nacional, libre, independiente y democrático; en 1921 se estableció el régimen monárquico parlamentario; en 1925 el rey Alejandro alentó una dictadura y suspendió la vigencia de la Constitución; durante la Segunda Guerra Mundial estuvo bajo el yugo de Alemania e Italia, después al ser liberada en 1945 pasó a formar parte de Yugoslavia, una nación compuesta de seis repúblicas.

Tras la muerte de Tito en 1980 las tensiones nacionalistas se agudizaron y sobrevino una época de revueltas, en un referéndum celebrado en junio de 1991 el 90% del pueblo croata se pronunció por la separación de Yugoslavia y el Parlamento declaró unilateralmente la independencia de Croacia, esta decisión provocó que fueran invadidos por el ejército de Serbia, pero en 1992, después de que habían muerto unos 20,000 croatas la ONU y la Unión Europea declararan el reconocimiento de la república de Croacia.

Francia, que cuenta con una historia más amplia como nación soberana, que tiene casi 70 millones de habitantes, que ha ganado títulos europeos y un mundial, es lógico que parezca más fuerte que una nación que apenas rebasa los 4 millones de habitantes y cuya mayoría de futbolistas juegan en ligas extranjeras, pero en el último partido estos datos no definen quien será el campeón.

Que una nación pequeña, poco poblada, que en sólo veinte años de competir (en su primer mundial en 1998 quedó en tercer lugar) pueda ser la campeona del mundo es una hazaña que debe reconocerse por todos.

Las monarquías europeas le ganan a las repúblicas en desarrollo económico y cultura democrática, pero en el proceloso mundo del fútbol las repúblicas seguirán reinando cualquiera que sea el equipo ganador.

Hago mía la célebre frase del genial Bill Shankly, el entrenador que hizo grande al Liverpool en la década de los sesenta, quien dijo: “Algunos creen que el fútbol es solo una cuestión de vida o muerte, pero es algo mucho más importante que eso”.

csepulveda108@gmail.com

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