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Martes , 25.09.2018 / 22:29 Hoy

Al Derecho

Presidentes fracasados

Carlos A. Sepúlveda Valle

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Brasil es un país grande, con 8.5 millones de kilómetros cuadrados de territorio y más de 200 millones de habitantes (en 1950 contaba con 50 millones y producía un millón 350 mil vehículos anualmente) ha tenido una historia política turbulenta, en los últimos sesenta años varios presidentes no concluyeron su cargo, uno se suicidó, tres renunciaron por enfermedad, en varias ocasiones los militares quitaron presidentes, dieron un golpe de Estado en 1964 y durante 21 años hubo una dictadura, en 1985 se restableció la democracia pero el primer presidente electo no pudo asumir y el segundo renunció en 1992.

Actualmente la presidenta está en proceso de juicio político (el presidente de los diputados la supera con trece solicitudes de juicios en su contra), un ex presidente se encuentra acusado de corrupción y para driblar la justicia ordinaria es nombrado ministro, ese nombramiento ha sido anulado cautelarmente cuarenta minutos después de la toma de posesión por una orden judicial, esta situación ha provocado un enfrentamiento entre los poderes constitucionales y que la gente salga a las calles, agraviada por los problemas económicos, confundida por el caos político que prevalece y enojada por la corrupción que viven.

En 1951 Getulio Vargas asumió la presidencia democráticamente (había sido depuesto por los militares en 1945) pero ante la presión militar se suicidó en agosto de 1954. Su sustituto, Joao Café Filho no concluyó el periodo porque sufrió un ataque cardiovascular en noviembre de 1955, tres meses antes de entregar el poder. Su sucesor, Carlos Luz apenas duró tres días ya que fue depuesto del cargo por los militares.

En 1961 accedió a la presidencia Janio Quadros, seis meses después renunció a la presidencia, lo sustituyó el vicepresidente Joao Goulart, quien a su vez fue destituido por el golpe militar de 1964 que marcó el inicio de 21 años de regímenes dirigidos por las fuerzas armadas.

En 1967 el mariscal Castelo Branco, uno de los artífices del golpe de Estado de 1964, renunció como presidente el 15 de marzo de 1967 (falleció en julio de ese año en accidente aéreo), su sustituto fue el militar Arthur da Costa e Silva quien quedó inhabilitado en agosto de 1969 al sufrir un accidente cardiovascular (murió en diciembre de ese año), los militares no permitieron que lo relevara su vicepresidente Pedro Aleixo, fue sustituido por una Junta Militar que poco después le entregó el cargo al general Emilio Garrastazu Médici, hijo de señora vasca y padre italiano (en Brasil el primer apellido es el de la madre).

Es evidente que los gobiernos dirigidos por militares no emanaban de elecciones democráticas, que se produjeron por miles, los asesinatos, desapariciones, torturas, detenciones ilegales y presos políticos, en ocasiones se gobernaba utilizando poderes excepcionales o disolviendo el Congreso lo que demuestra el poco respeto al Estado de derecho y a las prácticas democráticas a pesar que las elecciones de presidente desde 1967 eran "indirectas".

En 1985, después de muchos años de exigir elecciones directas, resultó electo presidente el carismático Tancredo Neves de 75 años, como si fuera telenovela, doce horas antes de su toma de posesión quedó incapacitado físicamente y falleció días después al no recuperarse de la apendicitis aguda que sufrió. El vicepresidente José Sarney tomo posesión con tal carácter el 15 de marzo, el 21 de abril falleció don Tancredo y Sarney se convirtió en presidente.

En 1988 se aprobó una nueva Constitución, en diciembre de 1989 en la segunda vuelta de las elecciones triunfó Fernando Collor de Mello (derrotó por un margen muy estrecho a Lula da Silva), pero el 29 de diciembre de 1992 tuvo que renunciar después que el Congreso declaró procedente el juicio político en su contra al demostrarse que había incurrido en actos de corrupción.

La presidenta Dilma Rousseff está acusada por mentir con las cifras fiscales y su proceso de destitución está en marcha, el Congreso votará entre abril y mayo si procede; los procesos judiciales en contra de Luiz Inacio Lula da Silva, ex presidente y nuevo ministro designado (en suspenso) acusado de graves actos de corrupción seguirán su curso ya sea ante el juez Moro o en el Supremo Tribunal.

La designación de Lula como ministro se considera por la prensa del mundo como "una vergonzosa búsqueda de impunidad" y "una decisión tan torpe como cínica". El mismo Lula dijo –proféticamente- en 1988: "En Brasil cuando un pobre roba, va a la cárcel; cuando un rico roba se convierte en ministro".

Lula se considera pobre, seguramente es rico, ahora es un ministro que puede terminar en la cárcel y su proyecto presidencial del 2018 en un fracaso.

csepulveda108@gmail.com

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