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Viernes , 22.06.2018 / 04:46 Hoy

Al Derecho

"Orfandad"

Carlos A. Sepúlveda Valle

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Federico Reyes Heroles además de destacado escritor es un buen hijo. En su último libro Orfandad (Alfaguara, 2015) rinde un homenaje a su padre Jesús Reyes Heroles, destacado intelectual y político que se desempeñó como diputado federal, director de Pemex, director del IMSS, presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI y secretario de Gobernación, falleció en 1985 siendo secretario de Educación Pública a los 63 años.

La confesión de Federico de que después de treinta años sigue extrañando a su padre y continúa sintiéndose en orfandad demuestra su gran calidad humana, las impresiones familiares que describe son tan íntimas y cálidas que a quien le interesen debe leerlas directamente en el libro para así conocer mejor el origen, formación, vocación y carácter de ese gran hombre público y original ser humano.

Las revelaciones de tipo político que le hacía don Jesús a su hijo respecto de algunos episodios en los que le tocaba ser protagonista son enriquecedoras, muy ilustrativas y reflejan lo contingente de ser llamado a ocupar algún cargo así como lo veleidoso que suele ser el fin del desempeño de los puestos públicos.

¿Cómo fue que un abogado sin experiencia en el sector de energía fue director de PEMEX? Afirma Federico que su padre no tenía relación previa con Díaz Ordaz, pero le tocó decir el discurso del 20 de noviembre (diez días antes del inicio de su presidencia), al felicitarlo el presidente electo le pidió le llamara, una vez reunidos le dijo: "Me dicen que usted es un hombre honesto, eso necesito en PEMEX y no se preocupe de no saber nada de petróleo, allí hay muy buenos técnicos".

Más adelante narra que la relación con Díaz Ordaz fue de tal confianza que éste empezó a considerar la posibilidad de que fuera su sucesor, a lo que Reyes Heroles se oponía aduciendo su impedimento constitucional al ser hijo de padre no nacido en México, y que en un acuerdo el presidente le preguntó: "abogado, ¿sabe usted que el general Ávila Camacho era hijo de español?"; en otro acuerdo el presidente le pregunta de nuevo, "abogado, ¿usted sabe que López Mateos no era hijo de mexicanos?". Reyes Heroles respondió: "el general no era abogado; López Mateos tampoco era abogado, estudió Derecho y era un hombre culto, pero nunca se recibió, pero yo sí soy abogado", lo que provocó la risa de ambos.

Federico no da detalles de la forma como su papá fue designado como presidente del PRI, aunque recuerda algunos pasajes de giras y discursos resulta de gran interés el relato que hace del día (septiembre de 1975) en que Reyes Heroles presidía la Asamblea Nacional en el momento mismo en que López Portillo fue destapado en Palacio Nacional. Cuesta trabajo entender que Reyes Heroles haya aceptado la dirección del IMSS el mismo día que Echeverría lo corrió del PRI (estaba peleado a muerte con éste dice FRH), pero según afirma el autor lo hizo porque necesitaba tener un ingreso ya que carecía de ahorros.

Por lo que hace a la relación con López Portillo, el autor afirma que en los primeros años fue bastante buena pero dos factores dañaron esa relación, la designación de Margarita López Portillo en Radio, Televisión y Cinematografía, y la primera visita del Papa Juan Pablo II, Reyes Heroles era un liberal acérrimo y no transigía en cuestiones religiosas, pero que la frase "quien gobierna para todos no gobierna para nadie" dicha en su discurso de la reunión de la República en febrero de 1979 fue lo que sentenció su cese como secretario de Gobernación.

Federico dice que no se siente huérfano pero que la orfandad sí lo visita porque no ha dejado de añorar la inteligencia, solidez ética, calidad humana, seriedad, entrega y pasión por México de su padre; que es difícil encontrar equivalentes, que el fenómeno de su reputación contrasta con la fragilidad de los nuevos dirigentes ya que la sociedad mexicana ha visto un desfile de desfiguros que pareciera no tener fin; confiesa que con frecuencia pasa al cementerio y que con los años las lágrimas han desaparecido y en su lugar lo invade una sonrisa al recordar el humor, picardía y ganas de gozar la vida que tenía su padre.

Orfandad es una bella semblanza de un importante político y hombre de Estado.

csepulveda108@gmail.com

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