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Al Derecho

Mundial 2018-2026

Carlos A. Sepúlveda Valle

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La decisión de la FIFA de otorgar la sede del mundial de futbol del 2026 de manera conjunta a México, Canadá y Estados Unidos es una magnífica noticia por razones deportivas, económicas y políticas. Aunque en nuestro país se jugarán únicamente diez de los ochenta partidos no deja de ser importante el anuncio de que por tercera vez se realizará la máxima competencia futbolera en los estadios Azteca, espero que en el Jalisco (es más grande que el nuevo) y en el de Monterrey.

Supongo que por ser sede, México ya ha asegurado su clasificación para el campeonato que se celebrará dentro de ocho años, y aunque en ese torneo participarán 48 equipos resulta tranquilizador saber que la selección mexicana no tendrá que desgastarse en el proceso de competir por obtener un lugar en ese certamen en el que no obstante su baja calidad hemos tenido grandes dificultades para ganarle a los equipos de la CONCACAF. En 1970 y en 1986 calificamos por ser la sede, pero en Alemania 1974 y España 1982 no pudimos calificar y en Italia 1990 no participamos por el castigo que la FIFA impuso por alterar la edad de algunos jugadores en selecciones menores.

Los efectos positivos en lo económico son muchos, baste decir la necesidad de las inversiones que se tendrán que hacer en obras de infraestructura, este evento debería detonar grandes acciones, entre toras, se debería poner en acción trenes de alta velocidad urbanos e interurbanos, reestablecer los trenes de largo recorrido para personas ya que la mayor muestra de nuestro subdesarrollo es que en México no se cuente con trenes para transportar personas, este hecho es difícil de explicar y de entenderse en una nación de dos millones de kilómetros y de 120 millones de habitantes que presume ser la quinceava economía del mundo.

Por lo que hace a la modernización y ampliación de aeropuertos, se supone que para el 2026 ya estará en operación el nuevo aeropuerto de la ciudad de México, esperemos que para entonces opere mejor el de Guadalajara, que el conflicto con los ejidatarios de “El Zapote” (lo dudo) se haya solucionado, y más importante, que se construya y funcione un tren de alta tecnología que permita un acceso más rápido y seguro.

La organización de un mundial de futbol de muchas maneras mejora la marca país, los beneficios que trajeron las olimpiadas de 1968 y del mundial de futbol en 1970 son incuantificables, no es exagerado decir que esos eventos pusieron a México en el mundo y en la órbita de la gente común, no en la de los cultos ni de los ricos, sino de personas humildes, chóferes, policías de línea, obreros, y sobre todo, de los niños de cualquier lugar remoto del mundo. El mundial de 1986 tuvo menor impacto en el exterior porque para entonces ya nos conocían en casi todos los países, pero en lo interno ayudó mucho a mejorar el dolor y los daños de todo tipo que dejó el terremoto de septiembre de 1985.

En lo político se abre una nueva vertiente de colaboración entre los tres países de Norte América y seguramente esto incidirá en diversas cuestiones trilaterales en el futuro, es remoto que el anuncio del mundial tenga un efecto en la actual renegociación del Tratado de Libre Comercio, pero sería deseable que el presidente Trump se viera influido del espíritu deportivo que se vive en todo el mundo en estos días y pudiera flexibilizar algunas de sus posturas. Cualquiera que sea la posición que adopte este señor, es un hecho cierto que ni el actual presidente de Estados Unidos ni quien resulte electo en México en julio próximo estarán gobernando sus países en el 2026.

Pero antes se debe cumplir con la competencia del 2018, como mexicano desearía que la selección hiciera un buen papel, como aficionado no pienso que eso vaya a suceder. Es cierto que nos fue muy bien en el proceso de clasificación, pero el futbol que practica la selección además de que es impredecible casi siempre es horroroso y muy poco productivo, ese estilo de juego es difícil que vaya a cambiar mucho, de ahí que el objetivo de avanzar a la siguiente ronda se va a frustrar.

En sus próximos tres partidos México puede ganar, empatar o perder los tres juegos; puede ganar dos y empatar uno; ganar uno y empatar dos; o empatar dos y perder un partido.

Siendo realista creo que México no va a obtener más de tres puntos, lo que significa que puede empatar sus tres partidos o que ganaría uno y perdería dos; pero no será una sorpresa que pierda dos partidos y empate uno, ¡Claro que me gustaría errar!

csepulveda108@gmail.com

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