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Viernes , 20.07.2018 / 09:58 Hoy

Al Derecho

Megalópolis

Carlos A. Sepúlveda Valle

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El periódico catalán La Vanguardia para celebrar sus 135 años de circulación publicará el suplemento 2100: La vida en el futuro, en el que destacados científicos y humanistas del mundo abordarán temas como la sustentabilidad de nuestro estilo de vida, la explosión demográfica, probables encuentros con vida extraterrestre, la próxima gran revolución tecnológica, la esperanza de vida de 150 años, el ocaso del asalariado, la transformación de poderes globales, el reto de la inmigración y el futuro de la democracia.

En ese informe se señala que cada día nacen unas 228 mil personas, que de aquí al 2100 la población mundial crecerá un 53 por ciento, pasará de 7mil 350 millones actuales a 11 mil 213 millones de habitantes. En los próximos 84 años una decena de países de África multiplicarán por cinco o más su población, Nigeria pasará de 182 a 752 millones, Níger, el país más pobre del mundo –según la ONU- la multiplicará por más de diez, pasará de 20 a 209 millones, en tan solo tres países, India, China y Nigeria, la población se incrementará en 2,500 millones de personas en los próximos 35 años, el 37 por ciento del crecimiento total en el mundo.

Algunas consecuencias de ese desmesurado crecimiento serán que para el 2040 el incremento del consumo de petróleo se incrementará 35 por ciento, el del gas natural 63 por ciento, de aquí al 2050 la agricultura crecerá un 50 por ciento y el consumo de alimentos un 70 por ciento; y que antes de la mitad del siglo se acabará con al menos el 20 por ciento de los actuales hábitats naturales (en gran parte por la deforestación), esto es, 19.6 millones de kilómetros cuadrados que equivalen a la superficie de Estados Unidos y Canadá.

Se afirma que en la primera década de este siglo, países ricos, fondos de inversión y de pensiones, y universidades como Harvard o Vanderbilt, han adquirido o alquilado tierras aptas para el cultivo en países en desarrollo, superficies iguales a España, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido, lo que trae consigo el empobrecimiento o la ruina de muchas poblaciones, y se considera que la adquisición masiva de tierras junto con las guerras, sequías y hambrunas es una de las causas de los grandes movimientos migratorios.

Por lo que hace a la vida en las ciudades se afirma que en 1990 el plantea tenía diez megalópolis de más de 10 millones de habitantes, hoy son 28, entre éstas Tokio con 38 millones, Delhi, 25, Shanghai, 23, México, Bombay y Sao Paulo con 21 millones, cada una, son las más pobladas.

Se calcula que en el 2030 habrá más de 40 ciudades que rebasen los diez millones de habitantes, 63 ciudades tendrán entre cinco y diez millones de habitantes (20 más que en la actualidad), 558 entre uno y cinco millones y 731 ciudades entre 500 mil personas y un millón.

En el 2050 dos de cada tres personas vivirán en ciudades cada vez mayores, de ahí que los especialistas sostienen que el crecimiento horizontal es insostenible, las ciudades tendrán que crecer, irremediablemente, en vertical, los edificios alcanzarán enormes alturas, y las casas serán al mismo tiempo oficinas y talleres, algunas serán de módulos transformables y polivalentes como las que se están diseñando ya en el MIT.

Los expertos opinan que la posible llegada del hombre a Marte (prevista para el 2030) en nada ayudará a descongestionar las megalópolis aún si dispusieran allá de un moderno sistema de transporte y de un clima y atmósfera tolerables pues el traslado de una mínima parte de los habitantes de la Tierra resulta una utopía (o distopía) muy poco elaborada.

El futuro de la humanidad se juega en las ciudades, por lo que en este estudio se afirma que la fundación de nuevas ciudades o la reinvención de las metrópolis existentes, necesariamente, deben ser ciudades inteligentes o no serán, lo que supone poner el uso de la tecnología al servicio de una mejor calidad de vida y de la propia sostenibilidad del planeta. De ahí que la infraestructura de datos y la gestión de la información serán temas claves en el futuro de las ciudades pues más que nunca el poder recaerá en manos de quien controle esa información, lo que hará necesario reinventar mecanismos que eviten que la vida de millones de seres humanos en la mitad del siglo XXI quede sujeta predominantemente a los intereses de las grandes corporaciones que controlarán esa información.

En este interesante suplemento se recogen dos opiniones divergentes sobre la manera de contemplar el futuro de la humanidad, el científico británico Stepehn Emmott afirmó: "Creo que estamos jodidos"; la ONG mundial Oxfam dice: "Cultivar un futuro mejor es posible".

csepulveda108@gmail.com

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