• Regístrate
Estás leyendo: El arte del desgobierno
Comparte esta noticia

Al Derecho

El arte del desgobierno

Carlos A. Sepúlveda Valle

Publicidad
Publicidad

En el hilarante libro Sí, Ministro Jonathan Lynn y Antony Jay escribieron un diario de un Ministro del Gobierno británico en el que narran jocosas situaciones que supuestamente le ocurren a un supuesto miembro del gobierno de Su Majestad, y lo hacen desde una perspectiva satírica sobre lo que ellos denominan “el arte del desgobierno”.

Como serie de televisión tuvo enorme éxito, recibió premios como mejor comedia durante los tres años que se transmitió ya que las anotaciones, reflexiones y vivencias del Honorable James Hacker, Ministro de Administración, (personaje ficticio y protagonista), de sus secretarios y de otros miembros del gobierno británico son un conjunto de decisiones desacertadas, algunas de las cuales parecen reproducirse en la realidad mexicana.

La ley de la importancia invertida. Los dos secretarios del Ministro (que se burlaban de ese proyecto) se ponen de acuerdo para que éste apoye lo que se denomina “Gobierno Abierto”, le explican que el Libro Blanco se llama Gobierno Abierto “porque siempre hay que poner la parte más difícil en el título ya que allí hace menos daño que en el documento mismo”; sostienen que siempre se debe aplicar “la ley de la importancia invertida” que según ellos consiste en seguir las siguientes reglas: “cuanto menos pienses hacer respecto de algo, tanto más debes hablar de ello”; “el conocimiento sólo produce complicidad y culpa, la ignorancia tiene cierta dignidad”; “si el público no sabe lo que uno está haciendo, tampoco sabe lo que uno está haciendo mal”.

Códigos de la Administración Pública. Muchas veces decir algo tiene un efecto contrario, ejemplos: “Creo que debemos ser muy cuidadosos”. Traducción: No lo haremos. “¿Ha pensado usted en todas las implicaciones?”. Traducción: No lo hará. “Ésta es una decisión algo desconcertante”. Traducción: Absolutamente idiota. “Con todo respeto señor Ministro”. Traducción: Su idea es lo más descabellado que hemos oído nunca.

Decisión errónea. En el capítulo “El palo ensebado” afirman: “En la vida de un político hay momentos en que se ve obligado a tomar la decisión errónea. Errónea económicamente, industrialmente, errónea en todos los sentidos excepto en uno, es curioso que algo equivocado desde todos los puntos de vista pueda ser políticamente acertado. Pero algo políticamente acertado no significa simplemente que sirva para obtener votos; además si una política determinada recibe votos se puede sostener que esa política es la que el público desea. Y, en una democracia, ¿cómo puede estar algo equivocado si es lo que el público ha votado?”.

Ignorancia en la materia. En el capítulo “La cama de clavos” exponen que ante una crisis en materia de transportes Hacker fue llamado a Downing Street, y Sir Arnold, quien a nombre de la Primer Ministro le ofreció el ministerio de transportes hizo estas anotaciones: “Sugerí que Hacker podía ser el mejor hombre para la tarea porque no sabe nada acerca del tema… es la persona ideal porque ese trabajo exige un talento particular: enorme actividad y ningún resultado. Al principio no sabía cómo se le podría convencer que aceptara, la respuesta obvia era presentárselo como un honor especial, yo había decidido otorgarle el título de Jefe Supremo de Transportes, bastante más atractivo que el de Tonto Supremo. Los acontecimientos ocurrieron exactamente como yo anticipaba, no sabía nada de transportes, decía tonterías sin cesar, se sintió halagado porque lo habíamos llamado y aceptó el cargo”. (Los secretarios de Hacker maniobraron hábilmente haciendo filtraciones que afectaron al Gobierno y así evitaron que fuera designado).

Los autores señalan que ese “diario” constituye una singular contribución a su comprensión respecto de la forma como era gobernada Inglaterra, que la interpretación de los hechos que se hace en el texto es ambiguo ya que se trata de un deliberado ejercicio de habilidad política, pero afirman tener la certeza de que ese diario refleja con exactitud la mente de uno de los principales líderes nacionales que procesaba los acontecimientos de distintas maneras.

Además invitan al lector para que según su propio juicio determine si una afirmación del Ministro representa: a) lo que ocurrirá; b) lo que Hacker creía que ocurría; c) lo que hubiera querido que ocurriera; d) lo que deseaba que otros creyeran que había ocurrido; e) lo que deseaba que otros creyeran que él creía que había ocurrido.

En México ocurre algo parecido, nadie sabe qué ocurrirá; es posible que ni el presidente crea lo que ocurre; sólo él sabe que hubiera querido que ocurriera; y desde luego, él desea que otros crean lo que él cree que ha ocurrido.

Que el pensamiento no es directamente conocimiento de la realidad sino una mera interpretación de la realidad es algo irrefutable, el problema en México es que no sabemos si la interpretación de nuestra realidad es un capricho, un deseo personal, una decisión acertada para gobernar, o una muestra de cómo desgobernar.


csepulveda108@gmail.com





Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.