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Jueves , 18.10.2018 / 22:13 Hoy

Al Derecho

Derecho de resistencia

Carlos A. Sepúlveda Valle

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Un tema que ha sido debatido en el pensamiento político es el derecho del pueblo a resistir la tiranía o el mal gobierno, y como dijera el jurista francés León Duguit, esta es una cuestión “muy antigua, muy célebre y muy compleja”.

En los siglos XIV y XV los reformistas religiosos habían sostenido el derecho a resistir a un Papa herético, en el siglo XVI, en algunos casos se hacía resistencia a reyes herejes, pero este problema que en principio era de carácter religioso al mismo tiempo se tornó en un conflicto político, de ahí que uno de los puntos más controvertidos de la filosofía política de entonces pasó a ser el de si los súbditos tienen derecho a resistir a sus gobernantes.

Fueron varios y muy destacados pensadores los que escribieron sobre el derecho de resistencia al poder del Estado, pero sin duda el más notable de ellos fue el padre Juan de Mariana, uno de los famosos juristas españoles del siglo XVI, quien construyó una teoría basada en la explicación del origen de la sociedad civil que partía de un estado de naturaleza anterior al gobierno y que hacía derivar el poder del monarca de un contrato con el pueblo, representado por las cortes (el Parlamento) a las que, decía el padre Mariana, está reservado el poder de modificar el derecho, derivándose de ahí que pueda eliminar al rey en caso de que violara la norma fundamental.

Esta teoría postulada hace quinientos años bien se puede tomar de base para justificar la oposición institucional y ciudadana que desde hace unos años se ha manifestado de muchas maneras en Venezuela, país en donde se ha instaurado una execrable tiranía producto de la implosión que tuvo el sistema de partidos dominante en esa nación y que posibilitó el triunfo electoral de Hugo Chávez quien gobernó de febrero de 1999 hasta su muerte ocurrida en marzo del 2013.

Para legitimar el nuevo régimen lo primero que hizo Chávez al tomar posesión fue jurar (en México es el único lugar en donde de manera aberrante y contradictoria se tiene que “protestar” cumplir la ley al tomar posesión de un cargo público) sobre “la moribunda Constitución” (así definió a la carta entonces estaba vigente), de ahí que pocos meses después se elaboró una nueva Constitución que fue ratificada por el pueblo venezolano, lo que ha legitimado al régimen militar-socialista instaurado hace 18 años y que desde entonces ha sido, teórica y prácticamente, dirigido por Cuba y por los miles de cubanos que se han apoderado y operan en las instituciones claves del Estado.

Chávez y Maduro no solo han reprimido y encarcelado a los líderes opositores, han bloqueado a la Asamblea Nacional, han dictado estados de excepción, han suplantando las funciones legislativas, la Corte ha declarado inconstitucionales todas las leyes y acuerdos de la actual legislatura, y lo más humillante, en marzo pasado el Tribunal Superior de Justicia declaró la extinción del Poder Legislativo, esa medida tuvo que ser revertida con la misma rapidez y de la misma forma ilegal como fue tomada como consecuencia del rechazo interno y de la comunidad internacional.

Por desgracia la respuesta a esa fallida decisión fue expedir una convocatoria a un nuevo Congreso Constituyente no obstante que la actual Constitución de 350 artículos apenas tiene diez y siete años de haber sido ratificada por la mayoría de los venezolanos. Lo que realmente pretende el dictador Maduro con esta medida es destituir a los actuales diputados que fueron democráticamente electos en diciembre del 2016.

El pueblo ha salido a las calles a protestar en contra de esa convocatoria, el presidente Maduro ha decidido reforzar las acciones de represión (en un mes han muerto más de 30 ciudadanos) y de una manera cínica y desvergonzada al dar a conocer esa iniciativa expresó que “… el pueblo debe decidir si quiere guerra o paz”, y lo hizo de manera festiva, bailando, mientras decenas de miles de jóvenes, mujeres y gente del pueblo eran salvajemente reprimidas por las fuerzas públicas al servicio del régimen chavista, lo que demuestra la calidad moral de este personaje.

¿Hasta cuándo seguirá padeciendo Venezuela esta dictadura? Por desgracia la respuesta no está en las urnas ni en la capacidad de resistencia de su población, para recomponer el orden constitucional y recuperar la libertad las fuerzas armadas deberían cumplir el artículo 328 de la Constitución de 1999 que les ordena estar “al servicio exclusivo de la nación, y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna”.

La historia demuestra que Maduro seguirá en el poder hasta el día que los militares decidan relevarlo. Ojalá que sea pronto.

csepulveda108@gmail.com

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