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Miércoles , 14.11.2018 / 10:16 Hoy

Al Derecho

De la resignación

Carlos A. Sepúlveda Valle

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Millones de mexicanos se encuentran angustiados por los resultados electorales, piensan que el país se va a ir cuesta abajo si gana uno de los contendientes, pero lo cierto es que México es una nación sólida que cuenta con instituciones que funcionan y con un entramado legal al que deberá sujetarse el próximo presidente, quien además deberá respetar la pluralidad política y la diversidad social.

No es que sea imposible pero sería muy difícil que se produzca un vuelco radical en la gobernanza y en la vida de los mexicanos, aunque el país se encuentra razonablemente bien en lo general, es urgente implementar medidas adecuadas para frenar violencia, delincuencia y corrupción, pero el reto inicial será mantener la armonía, evitar que se exacerben las pasiones y que se produzcan fricciones como consecuencia de los resultados de la elección.

El país necesita reconciliación entre todas las fuerzas políticas y clases sociales, los ciudadanos esperan que después del largo proceso electoral quienes vayan a gobernar lo hagan con moderación, prudencia y firmeza, no con rencor, encono, resentimientos o afán de venganza.

En los días por venir nos hace bien recordar algunas ideas de los estoicos, filosofía que coloca a la virtud como fuerza del alma, esta escuela contó en Roma con el mayor número de seguidores en el periodo republicano y en el imperial, fase en la que destacaron Séneca, Epicteto y Marco Aurelio.

Epicteto, en el primer siglo de la era cristiana, sostenía que de todas las cosas que existen en el mundo, unas dependen de nosotros y otras no; recuerda que la finalidad de desear es obtener lo que se desea, lo que se anhela, que el objeto de la aversión es huir de lo que se quiere evitar, y que el fin de los miedos es evitar lo que se teme; agrega, si sientes aversión de lo que no depende de ti, serás miserable porque no puedes evitarlas, y tarde o temprano, caerás en ellas. Si deseas ser feliz no detestes lo que no depende de ti, mejor pon tu odio en lo que hace resistencia a lo de ti depende, y agrega, lo que atormenta a los hombres no son las cosas, sino las opiniones que de ellas se hacen.

En algunas de sus máximas sobre la resignación afirma, “nunca pidas que las cosas sucedan como tú quieres, más bien desea que sucedan como sucedan, y siempre prosperarás”. Explica que cuando estamos por embarcar pedimos a los dioses vientos favorables para llegar pronto a nuestro destino; y mientras se concede lo que pedimos, lo único que hacemos es observar preocupados el viento reinante preguntándonos cuando soplará el viento sur, pero lo que se debe hacer es habituarse a que no podemos controlar más que lo que depende de nosotros, y que hemos de tomar todo lo demás como sucede. Aquel que se resigna a lo que fatalmente sucede es sabio y es apto para el conocimiento de las cosas divinas.

Epicteto resalta que un estoico es un hombre que se cree siempre dichoso, que se siente feliz en la enfermedad, en el peligro, cuando es despreciado e incluso calumniado, que aspira a estar conforme con la voluntad divina, que nunca se queje de los dioses ni de los hombres, que nunca piense que sus deseos se han frustrado, a quien nada hiera, a quien no asalte la envidia, ni la cólera, ni la soberbia; un hombre que, con un cuerpo mortal, mantenga un comercio secreto con los dioses y que anhele deshacerse de su efímera vestidura corpórea para unirse con ellos en espíritu.

Otras ideas sobre la resignación: “Cuando no se tiene lo que se quiere, hay que querer lo que se tiene” (Bussy-Rubin); “es mucho más difícil, más grande, soportar la adversidad que librarse de ella” (Madame Deshoulieres); “cuando las cosas no quieren conformarse con nosotros, nosotros debemos conformarnos con ellas” (Fontenelle); “la resignación aligera todos los males que no pueden remediarse” (Horacio); “la resignación no es fatalismo ni quietismo; la resignación es paciencia, que economiza fuerza; calma, que deja ver los medios de remediar el mal o aminorarlo; dignidad, que se somete por convencimiento” (Concepción Arenal).

Una de las reglas más importantes de la democracia es “la aceptabilidad de la derrota”, de ahí que quienes sean electos deberán trabajar con los contendientes vencidos por el interés general, por encima de los intereses partidistas o de los odios generados en la contienda política.

Todo indica que en el futuro tendremos que abrir el paraguas de la resignación o aplicar un proverbio francés: “Hay que dejar correr el viento por encima de las tejas”.

csepulveda108@gmail.com

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