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Jueves , 21.06.2018 / 09:37 Hoy

Al Derecho

Cataluña ¿República independiente?

Carlos A. Sepúlveda Valle

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Cataluña es la región más rica, más desarrollada y más beligerante de España, históricamente ha conservado una identidad propia, en diferentes épocas su pueblo ha padecido, en mayor o menor medida, hostigamiento por parte de los poderes centrales, pero con el advenimiento de la democracia y sobre todo con la Constitución de 1978 que reconoce un sistema autonómico el gobierno regional pasó a ejercer numerosas atribuciones, más aún que en cualquier sistema federal.

Además de la inteligencia y laboriosidad de los catalanes, un factor importante en el desarrollo de esa región ha sido el trabajo de los políticos nacionalistas (entonces no eran declaradamente independentistas) que supieron vender su voto en Madrid con enormes beneficios y grandes ventajas para Cataluña, sobre todo cuando otorgaron su apoyo para que el partido ganador de la elección nacional alcanzara la mayoría en el Parlamento y pudiera formar gobierno.

Esa situación permitió que durante varias legislaturas los catalanes pudieran obtener pingues ganancias en lo económico y en lo político que dieron como resultado inversiones formidables en infraestructuras, el tren rápido, autopistas, puertos y el financiamiento de los juegos olímpicos de 1992 que tanto provecho trajeron a Barcelona.

En lo jurídico lograron que se les otorgaran numerosas facultades, baste analizar los más de 250 artículos (incluyendo disposiciones adicionales y transitorias) del Estatuto de Autonomía del 2006 vigente hoy día, ordenamiento que fue apoyado por el gobierno socialista e impugnado, en algunas de sus partes, por el Partido Popular. La decisión del Tribunal Constitucional que declaró inconstitucionales algunos artículos provocó malestar en el pueblo catalán ya que dicho Estatuto había sido ratificado mayoritariamente en un referéndum, esa decisión se entendió como un agravio centralista y seguramente fue una de las causas que exacerbo el afán independentista entre los políticos radicales.

Jordi Pujol presidió el gobierno de Cataluña entre 1980 y 2003 y en buena medida es el artífice de la situación actual, pero su legado ha quedado manchado por que él, algunos colaboradores, sus hijos (y desde luego “la madre superiora”) están sujetos a proceso penal por recibir comisiones en la adjudicación de obras.

Después de Pujol, Artur Mas, Puigdemont, Junqueras y varios políticos más que se han encaramado en el poder han tenido como objetivo separar a Cataluña de España y formar una República, el primer intento fracasó en el referéndum del 9 de noviembre del 2014, pero su desesperación es tanta que solo tres años después, violentando el diálogo, las formas políticas, y desde luego, la Constitución y las leyes, pretenden realizar otra inconstitucional consulta secesionista.

La convocatoria (con menos de un mes de anticipación) para realizar un referéndum para decidir la separación de España no respeta las más elementales reglas procesales electorales y es una muestra de su talante antidemocrático y faccioso.

Como no podía ser de otra manera, las estructuras del poder del Estado han entrado en acción con objeto de impedir la celebración de esa fraudulenta consulta. El Tribunal Constitucional, máximo órgano en un Estado de derecho cuya función es preservar el debido funcionamiento de las instituciones y la vigencia del orden jurídico ha declarado la inconstitucionalidad de esa consulta, alguna instancia del Poder Judicial ha ordenado la detención de funcionarios (todavía no de los que tiene fuero), algunas oficinas han sido tomadas por la policía nacional y se ha incautado material electoral.

A su vez, el presidente de Gobierno Mariano Rajoy ordenó acciones para abortar la realización del referéndum y para ahogar financieramente al gobierno catalán que no podrá pagarles a sus 70,000 empleados (Jalisco tiene más de 100,00 con el mismo número de habitantes que Cataluña), es posible que utilice el artículo 155 de la Constitución que faculta al Gobierno a dar órdenes a las autoridades de la Comunidad Autónoma, y llegado al extremo, cabe la posibilidad de que se aplique la Ley de Seguridad Nacional.

La comunidad internacional, Unión Europea, ONU, naciones democráticas y expertos de Derecho Internacional no reconocen ninguna validez a este intento de secesión, de ahí que el propósito de que Cataluña se separe de España y se llegue a constituir como una República independiente es una quimera, en su doble acepción: “lo que se propone a la imaginación como posible o verdadero no siéndolo”, y también significa: “pendencia, riña o contienda”.

Quimera define bien lo que sucede y sucederá en Cataluña, que de lo imaginario (la separación) se va a pasar una riña verdadera después del 1 de octubre. Cataluña no celebrará el referéndum y –por ahora- no se convertirá en una República independiente, pero “el problema catalán” se intensificará y como un huracán de máxima categoría nadie sabe su rumbo ni cuándo ni con que fuerza impactará.

21 de septiembre del 2017

csepulveda108@gmail.com

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