• Regístrate
Estás leyendo:
Comparte esta noticia
Martes , 19.06.2018 / 02:53 Hoy

Duda razonable

Una tragedia en busca de una (buena) idea

Carlos Puig

Publicidad
Publicidad

En julio del año pasado, después de un aumento en el número de niños centroamericanos no acompañados migrando de sus países a Estados Unidos, el gobierno de México anunció una serie de acciones que se enmarcaron en el Programa Integral Frontera Sur. Se nombró al senador Humberto Mayans coordinador del programa.

Quince meses después, Mayans ha regresado a su escaño en el Senado y el programa se encuentra bajo intensa revisión para reformularlo. Lo único que ha cambiado desde el anuncio de Frontera Sur es que cruzar México hoy para un guatemalteco u hondureño es mucho más complicado que antes, lo que los ha hecho más vulnerables frente a tratantes, crimen y autoridades corruptas. Hoy México detiene y deporta a más centroamericanos que Estados Unidos.

También el verano pasado Barack Obama prometió una forma nueva y legal para que los niños centroamericanos pudieran solicitar el estatus de refugiado desde sus propios países en vez de contratar a coyotes y contrabandistas, y recurrir a un peligroso viaje a través de México. Ayer The New York Times reportó que ni un solo niño ha entrado a Estados Unidos a través del programa.

El Fondo para la Prosperidad, mil millones de dólares para tres países centroamericanos prometidos en enero por Obama, sigue atrapado por el Congreso en Washington.

Ayer y hoy en el Museo de la Memoria y Tolerancia, el CIDE y otras organizaciones han reunido a funcionarios, académicos y activistas de varios países a discutir dónde está la política migratoria mexicana frente a Centroamérica.

Se escucharon testimonios, datos y crónicas de la dramática situación que siguen viviendo los migrantes centroamericanos en México cuando intentan transitar hacia el norte, y en sus países cuando son deportados. En Honduras, por ejemplo, los deportados alcanzaron, en 2014, 81 mil, 1 por ciento de la población total. 2015 ha visto crecer esos números.

Ayer en el auditorio del museo, la palabra más repetida era "complejo" en sus múltiples variaciones. Y sí. Pobreza, violencia, crimen, corrupción, tantos países involucrados, tantos intereses, la xenofobia, la falta de interés de los ciudadanos que ven mal a los migrantes... Sí, es complicado.

Pero la única respuesta no puede seguir siendo la contención. Dureza, detención y deportación que solo pospone el estallido de una nueva crisis.

Urge una idea, y atrás de ella voluntad política y compromiso.

Idea. No ocurrencia.

Twitter: @puigcarlos

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.