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Jueves , 18.10.2018 / 09:14 Hoy

Duda razonable

Un país donde el Presidente no pisa el Congreso

Carlos Puig

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Vivo en un país donde hace muchos años el Presidente no puede pisar el Congreso.

Ayer, el presidente Enrique Peña Nieto anunció un nuevo evento con motivo de su cuarto Informe de gobierno.

En un mensaje en Facebook dijo: "Este año va a ser distinto, este año tendré un informe diferente a como normalmente y tradicionalmente se ha presentado. Cumpliré con el mandato de presentar mi informe ante el Congreso de la Unión por escrito, pero al mismo tiempo es mi deseo sostener un encuentro con jóvenes de todo el país, representantes de diferentes sectores de nuestra sociedad con quienes pueda compartir una conversación, con quienes pueda compartir lo que el gobierno ha venido haciendo en estos cuatro años...".

Bien, viven ansiosos por llegar a los millenials, y no está mal la estrategia de ponerlo en un formato más amable, menos guionado, donde el Presidente luzca más que con el acostumbrado acartonamiento de sus rituales cotidianos.

Todo bien. O no.

Porque ese evento se puede hacer cualquier día, en cualquier parte. Y el Informe, pues es el Informe.

En el espíritu de todo sistema presidencial, en el espíritu de nuestras Constituciones ha estado desde la del 57, ha estado desde hace siglos, el Informe como un acto de comparecencia del Ejecutivo frente al Congreso, un acto de comunicación entre los poderes. El presidente del Congreso, a nombre de los legisladores, respondía al Ejecutivo.

Ese rito sí servía. Le servía al Presidente y pienso que le servía al país. En otros tiempos ahí se presentaban las prioridades del Ejecutivo para el periodo ordinario, las iniciativas que él quería que pasaran, además del estado que guarda el país. Tenía, en su mejor versión, un valor simbólico nada despreciable, y en tiempos complicados, la ceremonia importaba aún más.

La falta de civilidad de la clase política que caracterizó la década pasada terminó con el Informe. Con Zedillo arrancó la chunga, Fox no terminó el último, Calderón entregó el primero, pero ya no intentó hablar. Hoy, ni siquiera el presidente del Pacto ha querido regresar. Creo que en este complicado momento era ideal. Sobre todo para el Presidente.

Y creo que pase lo que pase en el 2018, será fundamental que quede un Presidente o Presidenta que pueda ir cada año al Congreso a decirnos, con la solemnidad requerida, no solo qué hizo, sino sobre todo qué quiere para el país.

Twitter: @puigcarlos

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