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Martes , 20.11.2018 / 18:23 Hoy

Duda razonable

Un 'Chapito' entra a un restaurante…

Carlos Puig

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El hijo del capo más famoso de México, por años el más buscado, el dos veces fugado, el rey del narco y la violencia se pasea por una de las más famosas playas mexicanas en el verano vacacional. Decide cenar con amigos y amigas en uno de los restaurantes más prestigiados de Puerto Vallarta en una zona transitada y popular. Puerto Vallarta es el tercer destino mexicano más visitado por turistas estadunidenses. Ese hijo de El Chapo tiene abiertas investigaciones en su contra en Estados Unidos y, según autoridades mexicanas y estadunidenses, es uno de quienes se ha quedado a cargo de los negocios de su padre.

En algún momento del final del convivio, personas armadas, presumiblemente de otra organización delincuencial, llegan al restaurante, someten a todos los presentes, eligen a quién se quieren llevar y a quién no y los secuestran. Según Héctor de Mauleón, que siempre está bien enterado en estos asuntos, algunos de los secuestradores se van al aeropuerto y toman un vuelo privado.

Reitero: un grupo delincuencial secuestra al jefe del grupo rival en un restaurante famoso durante el verano en uno de los más visitados destinos de México.

¿Cómo así?

El cártel de Jalisco Nueva Generación es el de moda. El del sexenio. El que puso de cabeza a Jalisco hace apenas un año. Emboscadas contra federales, muerte, control entero de pueblos. El grupo de El Chapo... pues es el de El Chapo. No hay mucho que agregar más que en los últimos meses parece haber una embestida contra él dado que el líder está en prisión.

¿Cómo es que uno de estos grupos anda tranquilo celebrando fiestas en un lugar tan público? ¿Qué tan tranquilos viven? ¿Y cómo es que el otro tiene aún el aparato de inteligencia para detectar su intrusión, armar ese operativo y salir tranquilos, ahí?

¿Dónde está el Estado? Y me refiero a la más amplia de sus acepciones. Las policías de todos los colores y sabores, los aparatos de inteligencia de la Marina, del Ejército, del Cisen.

No parece que ninguno de los protagonistas del suceso en La Leche se sienta muy perseguido por el Estado. Algo saben.

Punto y parte

Debo aclarar, por algunas reacciones a mis columnas sobre los sueldazos de los directores del Infonavit, que esta estructura de percepciones no es ni ilegal, ni nueva. Existe, calladamente, desde su fundación. Es, digamos, una de esas aberraciones estructurales que abundan en nuestro aparato y de las que los que pueden, se aferran.

Twitter: @puigcarlos

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