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Domingo , 23.09.2018 / 22:05 Hoy

Duda razonable

"#Shopultepec", El Fortín y la trampa de las consultas

Carlos Puig

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En el Distrito Federal —que así se llama donde vivo— y en la ciudad de Oaxaca han surgido en los dos últimos meses conflictos similares que tienen que ver con qué deben hacer los gobiernos con el espacio público.

En Oaxaca, el gobierno estatal ha propuesto construir un centro cultural y de convenciones en el Cerro del Fortín, al lado del auditorio Guelaguetza, a unas cuadras del centro. La obra viene acompañada de un inmenso estacionamiento y no está muy clara la parte “cultural”.

Con Francisco Toledo y Sergio Hernández a la cabeza, activistas y ciudadanos llevan meses en una campaña contra el proyecto con argumentos que van desde lo ecológico, lo estético y lo histórico, y han insinuado posibles beneficios a funcionarios y empresarios amigos del gobierno oaxaqueño.

En el Distrito Federal, el gobierno comenzó hace más de un año un proceso para intervenir la avenida Chapultepec. Hizo la declaratoria de necesidad, después una licitación y concurso por invitación —no público—, declaró un ganador. A ProCDMX —órgano del gobierno— se le dio la concesión del espacio, se formó un fideicomiso y de repente ya había proyecto y hasta planos con mínima discusión pública. Chapultepec tendrá segundo piso y hartas tiendas concesionadas a particulares. También le llaman “cultural”. En las redes, blogs, columnas, el proyecto ha sido cuestionado por arquitectos y urbanistas. Se han formado organizaciones opositoras a lo que llaman #shopultepec.

Este texto no se meterá en bondades o maldades de los proyectos. Pero queda claro que en ambos casos los procesos —aunque todo indica que legales— fueron opacos, si no, oscuros, y ambos significan la transferencia de una buena cantidad de recursos públicos a manos privadas en condiciones al menos sospechosas.

Ambos gobiernos han optado, frente a las protestas, por echar a andar consultas públicas hechas por los institutos electorales locales.

Hoy creo que las consultas son una trampa. Creo que ganarán los proyectos ya aprobados —los opositores no tienen los recursos que en México se necesitan para ganar una elección, las elecciones en México se ganan con dinero que promueve y moviliza. Eso lo tienen los gobiernos.

Al final se “legitimarán” proyectos sin discusión pública suficiente y Gabino Cué y Miguel Ángel Mancera podrán presumir que preguntaron a la ciudadanía. Y los oaxaqueños y defeños nos quedaremos contemplando esas masas de concreto, para siempre.

dudarazonable@milenio.com

Twitter: @puigcarlos

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