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Viernes , 25.05.2018 / 18:10 Hoy

Duda razonable

¿Podrán Mancera y Eruviel tomar una decisión seria?

Carlos Puig

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Aunque algunos así lo crean, no es un derecho humano tener un coche para andar con él cuando uno quiera, a la hora que quiera y donde quiera. De hecho, en todas partes del mundo es una actividad con severa regulación. Se necesita una licencia que en otros países requiere pasar un examen para obtenerla, están reguladas las velocidades, dónde y cómo se debe dar vuelta y dónde no, las ocasiones en que uno se debe detener y en las que puede avanzar, los documentos que uno debe tener en el vehículo para identificarlo, las autoridades a las que debe obedecer, etcétera. Es más, ahora hay vialidades donde los coches solo pueden entrar si pagan, si no, pues no.

Lo que se anunció ayer, la medida temporal que sacará de la circulación un día a la semana a 20 por ciento de los automóviles, es apenas una probadita de lo que esta ciudad requiere para no seguir en el caos en el que vivimos todos los días: ambiental, de tránsito, de desorden vehicular, de desastre en movilidad.

La pregunta hoy es si Miguel Ángel Mancera y Eruviel Ávila serán capaces de aguantar, primero la presión de aquellos que llorarán por su coche como si les arrancaran una pierna, y si serán capaces de por primera vez en lustros establecer un plan de corto, mediano y largo plazo que dé algo de racionalidad a la movilidad en la ciudad. Uno de verdad.

Porque el asunto no es nuevo, ni está sencillo ni es culpa de ellos. Inició desde 1987, cuando se terminó el sistema metropolitano de transporte 100, dependiente del gobierno, para sustituirlo por concesiones a particulares sin ninguna regulación, pero convertidas en clientela política, a la que siguió la construcción de segundos pisos, pagados y gratuitos, el olvido del Metro, el deterioro de la infraestructura vial, la corrupción en verificentros, la decisión de dejar de tener una policía de tránsito que ordenara el tránsito, la completa ausencia de regulación para transportes federales, de carga y de pasajeros en la ciudad... en fin... esto que vivimos los que aquí vivimos.

Lo que se necesita son decisiones en principio impopulares, incómodas, que requieren de inversión, de combatir intereses, de obras que no podrán inaugurar ni presumir en sus campañas rumbo a 2018. Decisiones de gobernante, no de candidato.

Ahí está el problema. Mi duda de hoy, creo, es más que razonable.


Twitter: @puigcarlos

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