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Jueves , 20.09.2018 / 16:02 Hoy

Duda razonable

Perder se escribe con M

Carlos Puig

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Miguel Ángel Mancera arrasó en las elecciones de 2012. 62 por ciento de la votación, diez puntos más de lo que logró López Obrador en la capital en su carrera por la Presidencia.

En tres años se peleó a muerte con su predecesor, que algo había tenido que ver con ese triunfo; se alejó de René Bejarano, operador eficiente del clientelismo en la ciudad. El gobernante de la entidad menos priista del país se hizo el mejor amigo del presidente Peña. Toleró las corruptelas de los delegados perredistas, terminó discutiendo con Martí Batres y en lo político se entregó a los brazos de Héctor Serrano.

El PRD gobernará seis delegaciones de 16. Ocho menos de las que hoy gobierna, entre ellas la simbólica delegación Cuauhtémoc. En la Asamblea no tiene mayoría —hasta este momento empata con Morena—; en el Congreso federal, la bancada del DF será de mayoría Morena.

Le faltan tres años a Mancera. Necesitará hacer política como no había tenido que hacerla: tendrá que hacerla él. Su operador favorito ha fracasado.

* * *

En un muy buen texto en Nexos de este mes, Germán Martínez narra cómo fue su decisión de renunciar como presidente de Acción Nacional, un día después de la debacle electoral del PAN en las elecciones intermedias de 2009.

“PAN: ética de la dimisión” se titula, y dice de ese día: “Yo no tenía motivo para explicar la derrota. Ni justificación. Ni quería construir una coartada mediática para dar la cara a la nación frente a los periodistas y decir lo mismo que todos los políticos mediocres. El resultado era absolutamente mío, de nadie más…”.

La derrota de 2012, muy mal procesada por los panistas, los ha puesto en la siguiente situación: la bancada blanquiazul está muy cerca de tener el menor número de diputados de su historia, 108 según la última proyección contra 114 actuales. Y eso gracias a los plurinominales, ya que habrán ganado una docena de distritos menos que en el desastre de 2012.

El desastre en Nuevo León y en Monterrey. Un solo distrito en el Jalisco que hasta hace poco gobernaron y desaparecidos de la zona metropolitana de Guadalajara.

El presidente Gustavo Madero ha tenido que celebrar eufórico la recuperación de Querétaro y Miguel Hidalgo. Como quien jugando la Champions, se contenta con el torneo de los barrios.

El presidente Madero podría leer a Germán Martínez.

dudarazonable@milenio.com

Twitter: @puigcarlos

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