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Duda razonable

Osorio Chong: el error, la omisión y la tragedia

Carlos Puig

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La historia se conoce, pero en estos días vale la pena recordarla.

En tiempos de transición, hubo un intenso debate al interior del equipo de Enrique Peña Nieto sobre cómo enfrentar el asunto de seguridad. Más allá de otros detalles, contra buena parte de los expertos y del equipo del Presidente electo, Miguel Ángel Osorio Chong convenció a Enrique Peña Nieto de entregarle a la secretaría, de vuelta, todos estos trastes. Se desapareció la Secretaría de Seguridad Pública y se trasladó a Gobernación. A eso, se sumó un segunda decisión clave: Peña Nieto decidió nombrar al frente de la ahora llamada Comisión Nacional de Seguridad a Manuel Mondragón, quien pidió ser parte del gabinete, y entonces la relación entre Gobernación y la comisión se volvió un lío. Para colmo, Mondragón llegó a borrar cualquier rastro de los hechos en los últimos seis años por Genaro García Luna. Nada servía; según Mondragón, había que volver a empezar.

Se anunció y creó una gendarmería que hoy está abandonada. La Policía Federal no solo no ha crecido, sino que terminará el sexenio con menos elementos que hace cinco años.

En medio de todo esto, en Los Pinos decidieron que otra estrategia poderosa para terminar con el crimen era… no hablar de él. El hoy vocero del Presidente hasta manuales hizo de cómo no decir y presionaron a medios para que olvidaran ese asunto de la violencia.

El jefe de todo, el responsable, por decisión propia, porque así convenció al Presidente, era Osorio Chong. Dos ejes marcaron los primeros años del sexenio: coordinación y prevención. Viajó a todos los estados muchas veces a “coordinarse” con gobernadores. Expertos de todas partes le decían que eso no funcionaría, pero él seguía coordinándose. Esa era la palabra clave, cómo no se les había ocurrido antes, en serio.

La segunda era la prevención. Un par de primeros años gastando mucho dinero, con resultados dispares nunca bien evaluados y, por lo mismo, sin claridad de cuáles programas sirvieron de algo y cuáles de nada. Después la política se comió al programa con el affaire Escobar y para 2017 Luis Videgaray aún en Hacienda, haciendo política, dejó en cero el presupuesto de la Subsecretaría de Prevención.

Vale la pena recordar esta historia. Ahora que octubre fue el mes con más homicidios en décadas. Ahora que sabemos que 2017 superará para mal, el peor año del calderonismo.

Una tragedia.

Nadie dice que sea sencillo. Pero en estos cinco años ni siquiera se intentó. Las decisiones tuvieron siempre que ver con la política, la grilla, el podercillo, y no con la seguridad de los mexicanos.

Y todo empezó el día en que Osorio Chong le pidió a Peña quedarse con todo el pastel.

Twitter: @puigcarlos

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