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Sábado , 21.07.2018 / 07:29 Hoy

Mancera, Leonel Luna y un basurero en un parque

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Bien decía el domingo Luis Rubio que son las cosas ordinarias, cotidianas, las que, al final de cuentas, hacen un mal o buen gobierno.

El texto de Luis me hizo pensar en un asunto que desde hace un mes ronda el lugar donde vivo.

Hace muchos años, cuando se construyó el Eje 5 Poniente, en su parte de la delegación Álvaro Obregón, alguien tuvo el buen tino de escuchar a los vecinos y en lugar de desarrollar con más casas lo que era la barranca de Pilares, construir dos parques. El Parque ecológico Las Águilas y el Parque Japón. En una de las esquinas, el gobierno de la ciudad puso el corralón.

Todo bien.

Los parques han sido un éxito, la gente corre, hace ejercicio, lleva a sus perros, en algún lugar se dan clases de zumba y otras cosas, los novios van a echar novio, se dan clases de box en una cancha de básquet y entiendo que aún los boy scouts se reúnen ahí los fines de semana.

Las colonias aledañas habían sido construidas sin un solo parque en muchos kilómetros a la redonda, así que aquella decisión trajo un beneficio inmediato para la vida cotidiana de sus habitantes.

Debo decir aquí que la delegación Álvaro Obregón es algo así como propiedad del hoy diputado local y antes delegado Leonel Luna. Él y sus parientes la dominan desde hace un rato y los vecinos de Desierto de los Leones y Avenida Toluca saben lo que ha sido eso en términos de irracional desarrollo inmobiliario.

Pues entre funcionarios delegacionales y autoridades de la ciudad decidieron hace unas semanas que lo del corralón ya no, y para desarrollar con casas otro punto de la delegación, mudarían un centro de transferencia de basura. Un basurero pues. Grandote. En medio de un parque. El plan incluye, además, cortar árboles que seguramente han de estorbar.

El corralón ya cerró. Los camiones de basura acechan.

He visto a los vecinos desde hace semanas organizarse, actuar civilizadamente, pedir audiencia con cuanto funcionario se pueda, solo para ser ignorados.

¿Por qué? Porque pueden.

Ayer se hartaron y detuvieron por unos minutos el tráfico de dos vías principales que cruzan los parques.

De las autoridades, ni pío.

Mancera, Luna y amigos que los acompañan andan en otra cosa.

Su herencia para la vida cotidiana de quienes viven en Álvaro Obregón será… basura en medio de un parque.

Al rato vendrán a pedir el voto.

Suerte.

Twitter: @puigcarlos

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