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Viernes , 20.07.2018 / 06:45 Hoy

Duda razonable

Los chivos expiatorios de la Estela de Luz

Carlos Puig

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No ejercieron un centavo del erario, no decidieron dónde se construiría, no decidieron quién la construiría, no decidieron qué materiales se utilizarían, no decidieron el aumento del presupuesto... nada. De hecho, su participación terminó semanas antes de que siquiera se supiera que el monumento sería una estela con apariencia de suavicrema.

Una docena de ex trabajadores de la empresa paraestatal iii servicios, integrantes del Comité de Obras Públicas, son hoy los únicos acusados de algún delito alrededor de una obra llena de irregularidades: la Estela de Luz.

Así la justicia mexicana. Así la simulación de nuestra lucha anticorrupción.

Hace unos días subieron a YouTube un video explicando su caso y ayer los conocí y pude hablar con dos de ellos y su abogado.

Su historia es simple.

Los hoy acusados integraron un Comité Técnico que decidió, entre tres opciones, que la obra no se hiciera por licitación abierta, sino por invitación de al menos tres concursantes. De hecho participaron ocho.

Hasta ahí.

Luego fueron otros comités los que convocaron, decidieron, asignaron y gastaron. Otras personas quienes mal gastaron.

En particular, el Comité Técnico del Fideicomiso del Bicentenario, en donde nunca participaron los hoy acusados y sí había representantes de un puñado de secretarías y al menos tres representantes de Los Pinos, todos venidos de la oficina de Patricia Flores, entonces jefa de la oficina de la Presidencia.

Tengo en mis manos algunas actas de sesiones de ese comité. En particular la que asigna los primeros 340 millones de pesos a la obra. Son ellos, no los hoy acusados. Y tengo la declaración de un miembro del Ejército mexicano, director jurídico del fideicomiso radicado en Banjercito, en que declara que todos los pagos del fideicomiso se hicieron solamente con la orden de ese Comité Técnico. Eso incluye, por supuesto, cuando la obra requirió de mucho más.

En ninguna de todas esas decisiones participaron los hoy acusados, que tienen que pagar miles de millones pesos para poder enfrentar el juicio en libertad.

¿Por qué? Es un misterio.

Pero supongo que porque la PGR puede. No hay más razón.

Bueno, hay otra: porque hasta hoy, Patricia Flores y su séquito sigue siendo intocable, como lo fue en el calderonismo.


Twitter: @puigcarlos

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