• Regístrate
Estás leyendo: Lo que el humo de Cocula se llevó
Comparte esta noticia
Lunes , 18.06.2018 / 06:34 Hoy

Duda razonable

Lo que el humo de Cocula se llevó

Carlos Puig

Publicidad
Publicidad

En marzo de 2015, antes de que el GIEI pisara México, o que supiéramos que existe un señor Torero experto en dinámica de fuego, Juan Pablo Becerra-Acosta publicó en la primera plana de MILENIO un reportaje con la opinión de dos expertos en dinámica de fuego que coincidían en que era posible la quema de cuerpos en el basurero de Cocula en la manera en que la había descrito el procurador Jesús Murillo Karam. Días antes, un académico de la UNAM había planteado la imposibilidad de aquello.

Unas semanas más tarde, Esteban Illades entrevistó para su libro La noche más triste a John DeHaan, otro experto, quien también vio posible la quema de los cuerpos en el basurero.

En septiembre del año pasado, el GIEI, inexplicablemente, amarró su destino a unas cuantas líneas de su informe de más de 400 páginas y afirmó sin matices: “El grupo está convencido que ese evento no ocurrió en el basurero de Cocula en esas condiciones”.

Este año, el grupo de forenses argentinos nos dijo que en ese basurero habían existido muchos fuegos, que había restos humanos —no de los 43 y sí de otros—, pero que no había evidencia suficiente que una quema de esa magnitud hubiese sucedido en esa fecha.

La discusión ha sido devorada por ese basurero y ha relegado preguntas que, me parece, son importantes, por ejemplo:

¿Por qué si, como ahora alega, él nunca dijo que todos los estudiantes habían sido quemados ahí, la PGR de Murillo suspendió todas las búsquedas los primeros meses del año pasado? ¿Por qué si en el expediente aparecían indicios de que sus secuestradores habían dividido en varios grupos a los jóvenes no se siguió ninguna de esas pistas desde noviembre de 2014 hasta el verano de 2015? ¿Por qué si
en el expediente constaban declaraciones de autoridades revelando que en el grupo de Coordinación Guerrero —en el que participan todas las autoridades federales y estatales— se había mencionado el presunto vínculo de José Luis Abarca y su policía municipal con los Guerreros Unidos no se había hecho nada al respecto?

Al día de hoy, la obsesión del GIEI con José Torero y las confusiones en el gobierno de cómo cerrar el ciclo, nos tienen sin saber dónde quedaron 42 de 43, sí, 17 no serían suficientes; y cuáles fueron las acciones, condiciones y omisiones de todos, sí, de los del Grupo de Coordinación Guerrero también, que terminaron en tal tragedia.

La chabacanería de “en lo general ya sabemos lo que ocurrió” no es justicia.

Twitter: @puigcarlos

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.