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Viernes , 20.07.2018 / 06:57 Hoy

Duda razonable

La Corte, la UNAM y Fidel Velázquez

Carlos Puig

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Dice la leyenda que la frase es originalmente de Alfonso Guerra, vicepresidente de España, figura del PSOE en los tiempos de Felipe González. En México la conocemos gracias a Fidel Velázquez, el legendario líder de la CTM.

“El que se mueve no sale en la foto”.

En la mejor tradición del priismo, eso solo significa que uno debe ser discreto en sus aspiraciones, disciplinado con quien toma las decisiones verdaderas, es decir el Presidente.

No hace mucho, otro aspirante a ser beneficiario de una próxima decisión presidencial me decía cómo la fórmula perfecta es nunca mostrar la ambición frente a copartidarios o compañeros de gobierno. Jamás tener la ocurrencia de siquiera insinuar las ganas de tener un nombramiento, una designación. Jamás subir el costo al Presidente.

Pensé en don Fidel y aquella frase al ver el destino de Raúl Cervantes, quien aspiró a ser ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Sergio Alcocer, quien compitió para ser rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Cervantes reveló primero su ambición cuando dejó el Senado exactamente un año antes de que el presidente Peña tuviera que enviar las ternas para sustituir a Olga Sánchez Cordero y Juan Silva Meza. Desapareció de la escena pública hasta hace un par de meses que empezó a cabildear. En el Senado, con los medios, escribió un artículo para El País —del que su amigo y cliente Roberto Alcántara es importante accionista— sobre Derechos Humanos, sin coyuntura aparente. En la medida que sus ganas se hicieron públicas, aumentó el escrutinio, su parentesco con el Consejero Jurídico, su trabajo para el Grupo Toluca. Le subió el costo al Presidente. Si lo nominaba, sería “su” ministro.

Sergio Alcocer no llevaba ni un par de días fuera de la Secretaría de Relaciones Exteriores cuando se puso a dar entrevistas sobre la UNAM, se cambió el saco y la corbata por un suéter azul y oro, y no dejó de cabildear y promoverse. Su puesto en el gabinete lo hizo ver como cercano a Peña Nieto, como una especie de intromisión en la autonomía. Le subió el costo a los miembros del órgano elector y al Presidente mismo que, dicen, no metió las manos.

Supongo que Alcocer y Cervantes pensaron que los tiempos habían cambiado. Pero no.

Fidel Velázquez estaría orgulloso.

Twitter: @puigcarlos

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