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Miércoles , 20.06.2018 / 04:59 Hoy

Duda razonable

La ciudad: los bueyes y la carreta

Carlos Puig

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En los últimos días me ha tocado hablar con varios de los actores que en la Ciudad de México están metidos en dos asuntos que son parte de los proyectos centrales de la segunda mitad de sexenio de Miguel Ángel Mancera: movilidad y, en eso, nuevo reglamento de tránsito y el proyecto del Corredor Cultural Chapultepec.

Pienso que en el fondo, el problema de ambos proyectos es el de tantas cosas en el país. Tapar el pozo —rápido y electoralmente rentable— después de ahogado el niño. La absoluta falta de planeación, pues.

Empiezo con el reglamento. El próximo 15 de diciembre entrará en vigor un nuevo reglamento de tránsito en la ciudad. A alguien se le ocurrió esa fecha, cuando más tráfico hay en la Ciudad de México, para cambiar las reglas que los capitalinos llevamos más de una década sin cumplir.

Licencias sin exámenes, ciudad sin policía de tránsito. De repente, en unos meses todos vamos a tener que saber que no hay vuelta a la derecha, que no se puede hablar por teléfono, que hay que respetar los pasos de peatones, que...

¿No debió haber sido al revés? Primero tener una policía capacitada, alejada de la mordida, con elementos tecnológicos que desincentiven la corrupción —cámaras en cada patrulla, por ejemplo—; después volver a hacer exámenes para la licencia para obligar a los ciudadanos a saber las reglas que se les van a aplicar.

Va a existir una app para denunciar intentos de mordida, me dicen. Otra vez el costo sobre el ciudadano, que, si es que lo tiene, tendrá que tomar su teléfono para acusar al policía que en ese momento le está pidiendo una lana.

Anticipo unas posadas intensas, ahorremos.

En el fondo de la discusión sobre Chapultepec está lo mismo. El resurgimiento de Reforma, la construcción de enormes torres de oficinas va a llevar miles de ciudadanos a esa zona de la ciudad, lo que será un desastre. Se dieron cuenta un poco tarde. Y entonces la solución fue muy rápido hacer un proyecto, que, como no tiene dinero, tienen que financiar con dinero privado, en condiciones de privilegio. No es raro, entonces, que haya oposición. ¿No se debió planear antes de dar el permiso para construir los altísimos edificios?

Planeación, la materia que nuestros gobernantes no llevaron en la universidad.

*"La Duda Razonable" se toma unos días de descanso para regresar con más preguntas. Suerte en las fiestas patrias

dudarazonable@milenio.com
Twitter: @puigcarlos

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