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Jueves , 21.06.2018 / 07:27 Hoy

Duda razonable

De piedras y alusiones bíblicas

Carlos Puig

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Hay que reconocer que el Presidente tiene convicciones duraderas.

En 2014, durante la mesa redonda del FCE, el presidente Peña Nieto y León Krauze protagonizaron un breve intercambio sobre si nuestros enormes problemas de corrupción eran "culturales" o también culturales, como defendió el Presidente.

Escribí hace dos años que entendía y compartía la resistencia de León a aceptar la propuesta del Presidente. Y decía que en todos los países, entre todas las nacionalidades, entre todas las razas hay corruptos y hay los que desprecian a la ley. La diferencia es la acción del Estado frente a sus actos; es decir, el costo que las acciones ilegales tienen para quien las comete.

Ayer, el Presidente dijo lo mismo que hace dos años, de otra manera: "Porque este tema que tanto lacera: la corrupción, lo está en todos los órdenes de la sociedad y en todos los ámbitos. No hay alguien que pueda atreverse a arrojar la primera piedra, todos somos parte de un modelo que hoy estamos desterrando y deseando cambiar, para beneficio de una sociedad que es más exigente y que se impone nuevos paradigmas", dijo Peña Nieto.

Creo que una vez más el Presidente yerra.

Estoy seguro de que hay muchos mexicanos que pueden lanzar muchas piedras.

Y el que generaliza absuelve.

Es entendible que se confunda, pero no es lo mismo dar una mordida a un agente de tránsito, que robarse un par de miles de millones del erario o utilizar un puesto público para favorecer a compadres o amigos, o utilizar aviones privados a cargo del gobierno como si fueran bicicletas particulares (saludos a Roberto Borge).

No.

Ya lo he contado, lo repito: hace muchos años que escuché por primera vez la admonición de que no hay que confundir lo folclórico con lo jodido. Fue a propósito de un informe de la CNDH condenando prácticas ancestrales de "justicia" en comunidades indígenas que se parecían mucho a la tortura y la defensa a ultranza de éstas de parte de algunos.

Una cosa es una cosa y otra cosa, pues otra. Este asunto de que los mexicanos "somos así, tan folclóricos" ha servido para justificar cualquier barbaridad.

Twitter: @puigcarlos

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