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Domingo , 24.06.2018 / 01:47 Hoy

Duda razonable

De aquella noche de Guelaguetza a esta Guelaguetza trágica

Carlos Puig

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Hace un año el gobierno federal ultimaba los detalles de un plan que había preparado con meses de antelación para llevarlo a cabo después del primer lunes de Guelaguetza, la más popular de las fiestas oaxaqueñas.

Aquel martes, los oaxaqueños amanecieron con la noticia de que el Ieppo regresaría al control gubernamental, que se habían congelado las cuentas de líderes de la sección 22, que se había acabado la fiesta de la que tantos habían disfrutado por lustros en Oaxaca a costa del erario y en perjuicio de la educación pública del estado.

El anuncio lo hicieron Gabino Cué y Emilio Chuayffet, pero el operativo había sido coordinado desde Los Pinos por Aurelio Nuño, quien semanas más tarde sería nombrado secretario de Educación.

Dentro de una semana debe arrancar el primer fin de semana de Guelaguetza. Diez días en que los oaxaqueños bailan y beben y bailan y celebran y disfrutan. Días en que los comercios de la ciudad de Oaxaca, tiendas, hoteles, restaurantes, bares, ganan suficiente dinero para aguantar muchos meses en el año. En las últimas semanas he recibido docenas de llamadas de amigos oaxaqueños desesperados. Las reservaciones en hoteles se cancelan, los restaurantes no pueden pagar nóminas y rentas, los artesanos no saben si llegará alguien a comprar sus productos.

Organizaciones de empresarios, comerciantes, hoteleros y restauranteros dan cifras. Millones y millones de pesos perdidos por acá, por allá, decenas de restaurantes cerrados, imposible saber la magnitud del desastre en la capital de uno de los estados más pobres del país.

En Gobernación, donde el tiempo se había agotado, la negociación se alarga y se alarga. El gobierno anuncia “revisiones” a la reforma educativa y la CNTE no cede un ápice, mantiene su amenaza sobre la Guelaguetza y anuncia la suya a partir del próximo viernes en las calles de la “ciudad de la resistencia”, como le llaman a Oaxaca. Todo indica que los dos lunes del cerro serán lunes tristes.

Alguna vez me contaron que si bien la palabra Guelaguetza deriva de la palabra cooperar, en realidad quiere decir mucho más. Algo que se trae, con lo que nacen los oaxaqueños, con las ganas de hermanarse con el prójimo, con el otro.

Me temo que estas fiestas tendrán todo menos eso. Sea el que sea el desenlace de esta crisis, en Oaxaca tardarán en sanar los rencores. Será una Guelaguetza dolorosa. Duele Oaxaca.

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La Duda Razonable regresa el día 20.

Twitter: @puigcarlos

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