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Sábado , 21.07.2018 / 15:01 Hoy

Duda razonable

Daphne, el fiscal sin vergüenza y la barbarie

Carlos Puig

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Hay un elemento que une la actuación de todos los involucrados en la tragedia de la joven Daphne, quien acusó a cuatro jóvenes de abuso sexual y violación ocurridos en enero de 2015: la absoluta desconfianza en el Estado.

Los jóvenes hicieron lo que presuntamente hicieron porque la autoridad para ellos no existía. Hay indicios de que ya habían tenido otros roces con la ilegalidad sin consecuencia y, según los perfiles de sus padres, habían vivido en el privilegio que significa tener amigos bien colocados en el gobierno y el empresariado.

Daphne no quiso en principio decir nada porque, además del trauma inicial de ser violada por conocidos, intuye, e intuye con acierto, que el sistema de procuración de justicia no tiene ningún respeto para víctimas como ella. Debió imaginar las miradas del MP, la actitud del médico legista, la falta de confidencialidad…

Su padre dudó en acudir a la fiscalía por que sabe de la imposibilidad de derrotar a un poderoso en su comunidad frente a una fiscalía que juega siempre con dados cargados.

Los acusados y sus familias presionan por la negociación particular utilizando veladamente la amenaza de que en la fiscalía ellos mandan, pero también inciertos del trato que la justicia podría dar al caso. Siempre hay alguien más poderoso.

La familia entonces opta por el acuerdo particular con los presuntos violadores y sus padres, lo que sale muy mal, como esos arreglos suelen salir. Los audios de supuestas negociaciones entre las partes y sus representantes son una buena muestra de lo que piensan todos de la justicia mexicana, de la institución al servicio de quien tenga más fichas, más poder. Se involucra hasta la escuela católica. El Estado sigue ausente. Nadie confía en él.

Ahora que sabemos que al menos dos de los presuntos abusadores sexuales de la joven Daphne en Veracruz están fuera del país, lo que hará que cualquier cosa que ahora se quiera sacar de la manga el sin vergüenza fiscal veracruzano será solo una simulación, con lo cual le habrá dado la razón a todas las partes. No hay Estado, no hay justicia. El fiscal de Veracruz nos lo ha comprobado.

Y mal haríamos en pensar que esta barbarie, el arreglo entre particulares por ausencia de autoridad, es exclusiva de Veracruz. Me temo que es la norma, el origen de nuestra violencia cotidiana.

Twitter: @puigcarlos

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