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Sábado , 21.07.2018 / 03:41 Hoy

Duda razonable

¿Cuánto vale la vida de millones de mexicanos?

Carlos Puig

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Ayer decía yo aquí que me parece urgente que el gobierno mexicano salga al paso de las absurdas declaraciones y ofertas de campaña de Donald Trump, precandidato a la candidatura republicana para la Casa Blanca.

Dos cosas sucedieron desde que terminé de escribir antier hasta que redacto esta Duda razonable. La Secretaría de Relaciones Exteriores emitió un comunicado calificando de racista e ignorante el mensaje de Trump. Y The New York Times publicó una editorial criticando cómo otros precandidatos republicanos que hasta hace poco tenían una posición mucho más racional frente al asunto migratorio se han acercado a las posiciones del multimillonario o al menos han sido omisos en responderle con hechos e inteligencia.

La urgencia para el gobierno mexicano de “decir” algo a la que me refiero es mucho más que una declaración desde aquí, por dura que sea.

Salvo el periodo de Fox presidente, Castañeda canciller, que se acabó con el 9/11; la tradición de política exterior mexicana ha sido no hacer ni decir mucho —casi nada— en la discusión migratoria estadunidense. La defensa pública siempre ha sido, como lo dijo el mismo Enrique Peña Nieto frente a Obama, que es un asunto de política interna en el que no hay que meterse. Esto es, también, una sugerencia del gobierno estadunidense.

Algunas consideraciones: en su naturaleza los asuntos migratorios son bilaterales, poblaciones de un país migran a otros, pues. El tamaño de la población mexicana que cruza todos los días y que vive en Estados Unidos obliga a que sea una decisión bilateral. Y por último, todos los demás países lo hacen. En 2013, por ejemplo, durante la más reciente discusión de un paquete migratorio, países como Corea, Irlanda, Polonia contrataron a los mejores cabilderos y empresas de imagen para que sus compatriotas tuvieran privilegios —visas de trabajo temporal, por ejemplo— por encima de otras nacionalidades. Sin rubor.

Segundo: ¿qué ha logrado el silencio que los estadunidenses han recomendado? Nada. Al contrario, el crecimiento de esta ola antimexicana.

Por último: durante la negociación del TLC, México cabildeó, puso una oficina en Washington, hizo relaciones públicas, influyó en grupos empresariales y sociales estadunidenses, hizo campañas…Y fue exitoso. Ildefonso Guajardo puede contar bien esa experiencia al Presidente.

La pregunta real es si un tratado comercial importa tanto como la vida de millones y millones de mexicanos.

dudarazonable@milenio.com

Twitter: @puigcarlos

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