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Lunes , 18.06.2018 / 16:32 Hoy

Duda razonable

Angie, Tanhuato, Narvarte y los que sigan

Carlos Puig

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Vivo en un país en el que las redes sociales son más eficaces que el sistema de procuración de justicia.

En las últimas semanas hemos tenido muestras suficientes de que no importa sin son asuntos del fuero federal o del local, crímenes pequeños, grandes o espantosos; nuestras policías y procuradurías tienen deficiencias y vicios que impiden la claridad necesaria de toda investigación.

Dentro de un año el país entero deberá estar sujeto a un nuevo sistema de justicia penal y yo no veo cómo eso puede salir bien. Y creo que una de las claves está en los policías de investigación, judiciales o ministeriales. Se llaman de diferente manera en cada estado.

El año pasado en el país se abrieron 1,590,331 averiguaciones previas por diferentes delitos del fuero común según los reportes concentrados en el Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública. El proceso es, o debería de ser, simple. Presentada la denuncia o levantada un acta, se abre averiguación y el MP le pide al policía ministerial que investigue. ¿Quién? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Por qué? Para armar el expediente que se presenta o no a un juez que decide si hay materia para un juicio.

¿Cuántos policías ministeriales hay en los estados? 13 mil 104 incluyendo auxiliares de todo tipo.

Si dividiéramos, cada uno tendría a su cargo 121 investigaciones al año. Es decir que tendría que resolver más o menos un delito cada dos días hábiles, sea un robo, un fraude, un secuestro, una violación, un homicidio o una masacre. Dos días. No es gratuito que los métodos casi únicos de investigación de los delitos en México sean la confesión o la flagrancia; y siempre, primero encarcela y luego averigua (cuando tenga tiempo). Hay estados, como Tamaulipas, que por corrupción decidieron ya no tener policías de investigación, y hoy esa función la hacen investigadores prestados por la Federación.

Acostumbrados como estamos a las teorías de la conspiración, tendemos a pensar que lo que sucede tiene que ver con la mala fe o manipulación política de los hechos. Sin descontar eso, estoy convencido que el mayor problema es estructural, de organización, recursos materiales, humanos, capacitación y capacidad.

Y estoy también convencido de que frente al nuevo sistema penal, lo que se avecina puede ser un enorme desastre.

Mañana, con los casos recientes, intentaré ejemplificar.

dudarazonable@milenio.com

Twitter: @puigcarlos

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