• Regístrate
Estás leyendo: La ciudad colapsada
Comparte esta noticia
Lunes , 24.09.2018 / 01:45 Hoy

Columna de Carlos M. Orozco Santillán

La ciudad colapsada

Carlos M. Orozco Santillán

Publicidad
Publicidad

Desde que el gran arquitecto Francés y padre del urbanismo moderno Charles-Édouard Jeanneret-Gris, mejor conocido como Le Corbusier, identificó las funciones urbanas en su Carta de Atenas presentada en el IV Congreso de Arquitectura Moderna, las generaciones de arquitectos hemos sido formados para entender la ciudad como un organismo vivo cuyas funciones deben ser adaptadas tan vertiginosamente como sus cambios tecnológicos.

Eso podría explicar la necesidad de desarrollar obras en nuestra ciudad de manera permanente y planeada, pero sobre todo coordinada entre sociedad y autoridades. Lo cual no sucede en el Área Metropolitana de Guadalajara y, por el contrario, pareciera obligatorio que resulte más traumático el remedio que la enfermedad; en una ciudad y un estado cuyos gobiernos tardaron más de 50 años en terminar una Avenida periférica, 30 años para desarrollar una sola vialidad de gran magnitud como Lázaro Cárdenas, o que en tres sexenios no invirtieron lo necesario para hacer un centímetro más del único medio de transporte eficiente y moderno que tiene la ciudad, como el tren ligero. Por ello los Legisladores locales deben rescatar la iniciativa de Ley de Movilidad Sustentable -congelada desde la 58 Legislatura- que considera la obligatoriedad de coordinarse y recibir la autorización de la Secretaria de Movilidad para limitar o suspender la vialidad por alguna intervención y, sobre todo, socializar oportunamente la comprensión comunitaria, colocar la señalización necesaria y programar la protección civil inexcusable.

En ese contexto bizarro la mejor palabra para comprender lo que sucede en nuestra ciudad, la define la Real Academia así: “Boicot, Acuerdo tácito o explícito para causar a un individuo o país un perjuicio y obligar a que realicen lo que se exige”. De otra manera no se explica que en el Área Metropolitana de Guadalajara cada autoridad, nivel de gobierno, organismo descentralizado o entidad privada cierren vialidades total o parcialmente para hacer una reparación o colapsen una zona para edificar o dar mantenimiento.

Ese fenómeno, desde una analogía médica, equivaldría a que una persona ingresara al quirófano para trasplantarse un órgano, extirparse un tumor, realizarse una cirugía estética, tatuarse, y además corregir algún defecto menor aprovechando la anestesia general. El problema es que, mientras un individuo puede dejar de trabajar para su recuperación, la ciudad no puede detener ninguna de sus funciones sistémicas. Y eso es exactamente lo que sucede cuando, sin coordinación ni aviso previo y padeciendo obras de gran envergadura como la línea 3 del tren ligero, se realicen otras de menor trascendencia pero de alto impacto en la vialidad, la economía, el medio ambiente y en consecuencia la salud psicosocial.

En todo caso, y en este trombosado entorno urbano, resulta de lo más extraño la ocurrencia de la Secretaría de Obras Públicas del Estado de Jalisco de cambiar la carpeta asfáltica en el periférico poniente en plena temporada de lluvias y, por lo tanto, la inevitable analogía, voluntaria o no, de tratarse de un boicot contra la ciudad, sus funciones y sus habitantes.

carlosm_orozco@hotmail.com

Presidente del Colegio de Arquitectos y urbanistas de Jalisco

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.