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Domingo , 23.09.2018 / 17:08 Hoy

Miscelánea Política

Los menores de edad y el matrimonio

Carlos Meza Viveros

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El artículo 300 del Código Civil para el estado de Puebla claramente previene lo siguiente: Artículo 300. No pueden contraer matrimonio el hombre y la mujer, antes de cumplir dieciocho años de edad.

Por su parte el artículo 45 de la Ley General de Niños, Niñas y Adolescentes preconiza:LAS LEYES FEDERALES Y DE LAS ENTIDADES FEDERATIVAS, EN EL ÁMBITO DE SUS RESPECTIVAS COMPETENCIAS ESTABLECERÁN COMO EDAD MÍNIMA PARA CONTRAER MATRIMONIO LOS 18 AÑOS; en relación con su artículo 1º establece que dicha ley es de orden público, interés social y observancia general en el territorio nacional; Ley publicada en el Diario Oficial el 04 de diciembre de 2014 y en su artículo transitorio segundo, establece que las legislaturas de las entidades federativas en el ámbito de sus respectivas competencias, realizará las modificaciones legislativas conforme a lo dispuesto en el decreto dentro de los 180 días naturales a su entrada en vigor.

Mis lectores se preguntarán cuál es el motivo de la presente entrega y de la transcripción de los preceptos previamente citados. ¡Al tema!

La razón sustancial deviene de la aporía surgida entre algunos abogados postulantes que, por una parte sostienen enfáticamente que de acuerdo con el precepto citado en segundo término, indefectiblemente, "...la edad mínima para contraer matrimonio es de 18 años...", lo anterior representa una premisa indiscutible porque l@s menores de esta edad son incapaces, y solo en casos excepcionales podrán contraer matrimonio, aquellos que no cuenten con los dieciocho años previstos en el artículo citado ut supra. El anterior aserto únicamente prevé la edad mínima para la celebración de este acto solemne y volitivo. El artículo 38 del Código Civil para el Estado de Puebla nos habla de la capacidad de ejercicio y la facultad que solo tienen los mayores de edad en pleno uso de sus facultades mentales y los menores emancipados en los casos declarados expresamente. Por su parte, los artículos 55 y 56 del mismo ordenamiento legal prevén las facultades que la ley les otorga a los emancipados para la libre administración de su patrimonio, empero, para la enajenación, gravamen o hipoteca de sus bienes raíces necesitan autorización judicial así como de un tutor especial para sus negocios judiciales, siendo considerados emancipados para los actos de administración de los bienes que obtengan con su trabajo.

Las leyes secundarias en todo el país relacionadas con el matrimonio son congruentes en cuanto al hecho de homologar la edad mínima de dieciocho años para contraer matrimonio, lo que no es óbice para que demos por sentado que el límite de edad para contraer nupcias sea insuperable y definitivo.

Pensemos en el caso de dos jóvenes de 17 años de edad emancipados de facto en atención a que desempeñan un trabajo remuneratorio que les permite libremente administrarlo para sí y en beneficio de sus necesidades personales; que mantienen una relación sexual y afectiva, y que la menor de edad, producto de esta relación se encuentra embarazada ¿habrá que aplicar la ley a raja tabla?, y por ende, ¿al no contar con 18 años no podrán contraer matrimonio?, más aún, no formar una familia, y peor aún, ¿ser incapaces de registrar como hijo nacido dentro del seno familiar (matrimonio) al menor concebido pero no nacido?.

Bajo esa premisa, dónde quedan los derechos fundamentales emanados ya no del concepto legalidad (proceso legislativo), sino del concepto juridicidad (derecho externo), que tutela el derecho a la familia, el vivir en un ambiente familiar de estabilidad y bienestar, y por lo que respecta al producto de aquella relación el derecho a vivir con un padre y madre casados, obligados a satisfacer sus necesidades materiales, afectivas y psicológicas, entonces, el principio de ponderación es imperioso en cuanto a su observancia; por tanto, afirmar categóricamente que: nunca podrán contraer matrimonio los menores de dieciocho años representa un aserto que contraviene de manera ineludible lo previsto por el artículo 1, 4, 17 y 133 de la CPEUM, así como los protocolos relacionados con los derechos de los menores y las improntas emanadas de la jurisprudencia de la SCJN y de la CoIDH, así como lo dispuesto por el artículo 2 de la Convención sobre el Consentimiento para el Matrimonio, en efecto la edad mínima para Contraer Matrimonio y el Registro de los Matrimonios, que previene:"...Los estados parte en la presente Convención adoptarán las medidas legislativas necesarias para determinar la edad mínima para contraer matrimonio. No podrán contraer legalmente matrimonio las personas que no hayan cumplido esa edad, salvo que la autoridad competente, por causas justificadas y en interés de los contrayentes, dispense el requisito de la edad..."

Por su parte el párrafo octavo del artículo 4 de la CPEUM establece la garantía por parte del Estado al derecho a la identidad y a que los menores de edad de manera inmediata a su nacimiento sean registrados. Mientras tanto, el párrafo noveno prevé el principio del interés superior de la niñez (sic. menor?), derechos que van de la mano con la no discriminación prevista en el artículo 1° del máximo ordenamiento legal citado, con lo que de cierto se posibilita el derecho (en casos especiales), de que menores de 18 años puedan contraer nupcias y con ello evitar una violación a derechos humanos y fundamentales que trasciendan en violación a garantías individuales de aquellos.

Nos hemos rasgado las vestiduras por el hecho de que 2 personas del mismo sexo contraigan matrimonio cuando la ley habla "de un solo hombre y una sola mujer", y que la finalidad del matrimonio es "perpetuar la especie", sin embargo, y pese a la definición tradicional del matrimonio en la ley a través del control difuso de la convencionalidad y constitucionalidad, los matrimonios entre parejas del mismo sexo son una realidad. ¿Porqué los matrimonios de los menores de 18 años en casos especiales no pueden llevarse a cabo?

Entonces, o velamos por los derechos fundamentales y humanos de los menores atendiendo al principio de interpretación conforme y universalidad, los principios de convencionalidad, el difuso de la constitucionalidad, o continuamos aplicando de manera irrestricta y a rajatabla disposiciones que si bien no pugnan con la constitución, tampoco proscriben derechos a los menores de edad para contraer matrimonio en casos especiales. Considero que con estos argumentos queda satisfecha cualquier aporía que eventualmente pudiera presentarse. ¿No cree usted?

mezavcm.abogados@gmail.com

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