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Miércoles , 12.12.2018 / 22:26 Hoy

Miscelánea Política

Las mafias del poder

Carlos Meza Viveros

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Una de las escenas más emblemáticas del cine es la que tiene lugar en "El Padrino", después de que Jack Woltz, productor de cine judío basado en Jack Warner, fundador del estudio Warner Brothers, y en Harry Cohn, presidente de Columbia Pictures, se niega a darle a Johnny Fontane, cantante y ahijado de Vito Corleone, inspirado en Frank Sinatra, un protagónico en su próxima película (que en la vida real sería De aquí a la eternidad), sólo porque éste le había quitado a una de sus muy jóvenes aspirantes a actrices, y le dice a Tom Hagen, consigliere del Padrino, que no se va a bajar los pantalones ante ningún cerdo italiano por más dinero que le ofrezcan para financiar sus películas. Días después, Woltz despierta en su enorme cama, con las sábanas de seda manchadas de sangre y despavorido, descubre debajo de éstas la cabeza de su costoso y amado caballo de carreras, Khartoum, lo que finalmente lleva a Fontane a obtener el papel y ganar un Óscar pese a la oposición del rencoroso Woltz, como sucedió con Sinatra. Años después, los Corleone necesitarían la ayuda de Woltz para no recibir más amenzas del Presidente James Shea y éste les dio una sex-tape en la que aparecían el político y la actriz Marguerite Duvall, que en esos momentos salía con Michael Corleone, personaje inspirado a su vez en Judith Exner, quien fue amante de John F. Kennedy y el mafioso Sam Giancana.

La perorata viene a cuento, porque desde la contienda por la gubernatura poblana, hace poco más de un año, algunos mindundis, supuestamente cercanos al equipo de Blanca Alcalá, me buscaron para hacerme "ofertas que no podía rechazar", dejándome entrever la posibilidad de enviarme algún mensaje siciliano si no dejaba de incomodar a sus patrones. Por supuesto, sus advertencias no me acojonaron y seguí haciendo señalamientos a diestra y siniestra, apoyando abiertamente a quien consideré y sigo considerando la persona mejor preparada en este momento para gobernar Puebla, mi amigo Tony Gali, sin percatarme que muchas veces las mafias del poder son plurales y recurren a las estrategias del contraespionaje para poder imponer sus verdaderos intereses.

El futuro del estado, pero sobre todo el del país, está en juego y diversos actores, tras bambalinas, han empezado a acelerar sus movimientos, en aras de ganar la partida, donde los Meade, los Anaya y los Mancera son simples peones, que buscan cerrarle el paso a la única pieza que no controlan. En este patético escenario, los mexicanos vamos a ser testigos de una verdadera escaramuza política, de trascendencia y dimensiones históricas, más allá de las conocidas tácticas de polarización y lodo, en la que siguiendo con el paralelismo, la guerra de las cinco familias del Padrino terminará siendo un simple juego de niños.

Así, como parte de este contexto, la semana pasada finalmente salió a la luz pública lo que muchos ya sabíamos: el flujo ilegal y sin escrúpulos de recursos millonarios a la campaña presidencial del PRI en 2012, para asegurar el triunfo de su candidato y luego para el gobierno priista resultante, de parte de Odebrecht a través de uno de sus principales capitanes, Emilio Lozoya (político de herencia forjado a su vez en OHL e implicado, desde 2016, en el escándalo de los Panama papers junto con Juan Armando Hinojosa Cantú, presidente de Grupo Higa, y Omar Yunes Márquez, hijo del gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes), a cambio del otorgamiento de diversos contratos con los cuales el conglomerado brasileño recuperaría con creces su "inversión".

Comportamiento mafioso de altos vuelos replicado en varios países, que le ha costado la libertad a algunos ex presidentes, pero que las actuales autoridades mexicanas obviamente no tienen interés en corroborar, lo que nos permite advertir la verdadera dimensión de los intereses geopolíticos, económicos y personales que estarán en juego en el 2018 y que harán todo lo posible para no resultar afectados.

De ahí que los demonios anden sueltos desde ahora y no precisamente en el Edén, buscando a toda costa contener y debilitar a sus adversarios, así como desvirtuar las acusaciones de que son objeto o minimizar su impacto negativo, mediante el uso sistemático e inmisericorde del espionaje, la intriga, el chantaje y las amenazas, para forzar alianzas políticamente inexplicables, contrarrestar a sus opositores y finalmente atemorizar a quienes pudieran representar cualquier tipo de obstáculo en su obsesiva disputa por el poder, tanto a nivel nacional como local.

En estas peligrosas circunstancias, después de conversar e intercambiar experiencias con algunos amigos víctimas de verdaderos mensajes sicilianos, que si no fueran tan dolorosamente ciertos parecerían alucinaciones baratas, producto de la más atrevida ficción cinematográfica, me queda claro que para estas mafias no hay enemigo pequeño y que en su enfermizo afán, son capaces de todo, lo que significa todo, para cooptarlos, intimidarlos o aplastarlos, según convenga, aprovechándose de su condición humana y su sensatez. Mi solidaridad con todos. Ellas y ellos saben a quiénes me refiero.

Al efecto, sólo permítame decirle que el espionaje a importantes personajes de la sociedad civil, el periodismo, la política y la defensa de los derechos humanos, mediante el uso del software Pegasus y las consabidas redes de "inteligencia", es la punta de un iceberg que amenaza con colisionar a todo el país si no le ponemos un alto con los medios válidos a nuestro alcance. Todo inserto, además, en el violento mar de las coerciones, las desapariciones y los asesinatos de periodistas, activistas y hasta personajes secundarios de la política, siempre imputados al crimen organizado, pero que en algunos casos pudieran estar ligados con la incomodidad política que algunas de las víctimas representaban para estos nuevos déspotas ilustrados y los impertérritos intereses económicos que defienden.

En mi caso, acuso recibo públicamente, sin amedrentarme, pues mi experiencia como abogado y como secretario de gobernación de mi amigo y único mentor, el senador Bartlett, así como mis relaciones políticas y personales, me han permitido atar varios cabos y documentarlos finalmente en una denuncia detallada, que tengo a buen resguardo y que saldría a la luz si algo me pasara. Y que quede claro. Siempre he buscado lo mejor para mi ciudad, mi estado y mi país. Por eso, mi lealtad está con la justicia, con la verdad y con quienes han logrado ganarse mi confianza por compartir estos principios. Pero si alguien traiciona esa confianza y se desvía por los caminos de la perfidia, no dudaré en denunciarle y combatirle lealmente desde mi trinchera, nunca mediante la violencia, la intimidación o el abuso. Si eso les incomoda y motiva reacciones impensadas, lo mejor es que se busquen un buen psiquiatra. Lo digo sin acritud, pero lo digo.

mezavcm.abogados@gmail.com

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