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Domingo , 23.09.2018 / 08:25 Hoy

Miscelánea Política

La hora de la unidad

Carlos Meza Viveros

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Hace dos semanas, al hablar de la justicia a conveniencia y la traición cupular de los partidos tradicionales a sus militantes, hice referencia tácita a mi buen amigo Alejandro Armenta Mier, hombre íntegro y valiente, que le espetó en sus narices al delicado coleccionista de relojes de súper lujo, ex gobernador del Estado de México y (sic. Descoordinador?) del PRI en la Cámara de Diputados, César Camacho Quiroz, que su acercamiento a Andrés Manuel López Obrador al firmar el 9 de abril el Acuerdo Político de Unidad, era una cuestión de principios, honestidad y congruencia, no de antagonismo, traición, maña ni conveniencia, como otras y otros acostumbran, rematando su brillante comunicado con la frase "hay de acuerdos a acuerdos".

Temerosos como están de ser barridos por la sociedad, harta de sus mentiras y corruptelas, no se hizo esperar la reacción de la nomenclatura priísta y previa amenaza de por medio, iniciaron proceso de suspensión de derechos partidistas y expulsión de uno de los pocos líderes dignos y comprometidos de ese partido en el estado de Puebla, que además fue titular del Registro Nacional de Población al inicio del sexenio, con todo lo que ello implica políticamente en estos momentos.

Lo que en su mezquindad y ánimo represor no esperaban es que Alejandro se les adelantara y, luego de amagar con defenderse en tribunales, finalmente optara por anunciar su separación voluntaria del PRI, ese partido en común al que dedicó 32 años de su vida y por el que peleó innumerables batallas, para no darles el gusto de sacarlo por la puerta de atrás.

Así, con la frente en alto, Alejandro es ahora un activo valiosísimo para Morena, tanto en el Congreso de la Unión como en el Estado de Puebla. Esperemos que algunos chiquillos inexpertos no se dejen llevar por sus instintos canibalescos y se apresuren a atacarlo para tratar de quitárselo del camino, sin entender que con ello le hacen el caldo gordo sin querer al mismo sistema que dicen combatir.

No es momento de rebatingas ni futurismos. La situación en el país está llegando a momentos críticos nunca antes vividos, donde los recursos públicos y naturales se han convertido en un botín privado, que esta sarta de granujas y los intereses que los manejan, pretenden defender a toda costa, mediante negociaciones con sus ex esbirros hoy en proceso de extradición, procedimientos a modo, embelecos obscenos y engañifas que ya nadie se traga. El país demanda unidad a todas y todos sus ciudadanos, sin distingo de orígenes partidistas, como bien señala Armenta. La hora ha llegado y no podemos claudicar ante los estertores del ogro filantrópico.

Ni los amagos de venganza política, ni las ofertas de cargos importantes o prebendas que el actual PRIAN acostumbra dedicar a los abyectos legisladores deben vencer un concepto único del individuo. ¿La DIGNIDAD! Los vende patrias, levanta dedos ujieres al servicio del poder de EPN que la sigan vendiendo por un plato de lentejas a esos, los que no representan nada, ni hacen nada por su estado, salvo algunas excepciones que por conocidos ni los nombramos, aunque vale la pena destacar el nombre del que más, MANUEL BARTLETT DIAZ, mistagogo de unos cuantos que han seguido su señal en defensa de nuestra soberanía por su gran altura como uno de los pocos Estadistas de los que nos podemos sentir orgullosos.

Por supuesto Alejandro no está solo. Somos millones de mexicanos los que hemos abierto los ojos y a pesar de las advertencias, las amenazas y los amagos de guerra sucia, estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario para quitarle al PRIAN las riendas de este país, antes de que termine en el despeñadero final. Lo digo sin acritud, ¡pero lo digo!

mezavcm.abogados@gmail.com

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