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Martes , 23.10.2018 / 01:17 Hoy

Miscelánea Política

Curiosidades jurídicas

Carlos Meza Viveros

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El día de hoy, trataré de manera breve algunos temas curiosos que por increíbles que parezcan, han sido llevados al escenario judicial. Recordarán el caso de solovino, condenado a morir en el antirrábico, y que se salvó gracias al amparo promovido por la asociación protectora de animales, o del caballo que el Ministro Góngora Pimentel, siendo Juez de Distrito, concedió el amparo para que los miembros del jockey club no le retiraran sus premios. Ahora veamos algunos casos que pueden mover a risa o escepticismo, pero que no solo fueron judicializados, sino resueltos en definitiva por las autoridades correspondientes. Veamos:

El primero de los casos lo podemos llamar el "CASO DE LA DUCHA". Los hechos son los siguientes:

Un ciudadano se estaba dando una ducha cuando se inició una disputa con su mujer –que también estaba en el cuarto de baño– a la que, en un momento dado de la discusión, dirigió el agua y la mojó estando vestida.

Por tales hechos, fue condenado por el Juzgado de lo Penal nº 2 de Jaén como autor de una falta de vejaciones injustas prevista y penada en el artículo 620.2º del Código Penal a la pena de cuatro días de localización permanente.

Dicha Sentencia fue recurrida ante la Audiencia Provincial de Jaén y, tras examinar el caso, desestimó el recurso y confirmó la Sentencia recurrida.

Lo cierto es que las noticias no dicen nada sobre la temperatura del agua, ni sobre las prendas de vestir que llevaba en ese momento la "víctima", porque no es lo mismo que el agua que echó a la mujer fuera fría, templada o caliente, y tampoco es lo mismo que en ese momento la "víctima" llevase un camisón o que llevase ropa de trabajo –por cierto, ¿qué habría pasado si la "víctima" hubiera estado desnuda?–, todo lo cual, debidamente tenido en cuenta y ponderado, podría haber sido considerado como "agravante" o "atenuante".

A continuación me voy a referir al que llamaremos el "CASO DE LA BARRA DE PAN". Estos son los hechos:

Una pareja se encontraba en su domicilio familiar en el municipio de Vícar (Almería), cuando se inició una fuerte discusión entre ambos y el condenado tiró un plato de comida al suelo y lanzó una barra de pan contra su pareja –hay que señalar que no le causó ninguna lesión a la víctima–.

Pues bien, por tales hechos, fue condenado por el Juzgado de lo Penal nº 1 de Almería a la pena de cuatro meses y quince días de prisión, como autor de un delito de malos tratos, así como al pago de las costas procesales además de tener prohibido acercarse o comunicarse con la víctima a menos de cien metros durante dos años.

En la Sentencia el Ilmo. Magistrado Juez D. Luis Miguel Columna, expone que la Ley de Violencia de Género "viene a proteger de forma extrema a los más débiles y desprotegidos de la familia", así como que esta protección "debe entenderse que se hace hasta los más mínimos ataques".

Lo cierto es que en la sentencia no se recoge cómo era la barra de pan –no es lo mismo una baguette que una barra de horno de leña–, al igual que tampoco se recoge si se trataba de pan del día –que estaría blando–, o si era pan duro; tampoco se dice si la barra llevaba algo dentro, y en caso afirmativo no especifica qué llevaba, ya que no es lo mismo una barra rellena de mortadela que de jamón cinco jotas... Todo lo cual podría haber sido tenido en cuenta a la hora de "atenuar" o "agravar" la pena.

mezavcm.abogados@gmail.com

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