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El asalto a la razón

Si no por justicia, por conveniencia

Carlos Marín

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Un error de comunicación del gobierno estadunidense provocó la oleada de miles de menores que fueron alentados por sus padres para que los alcanzaran en pos del sueño americano, pero que protagonizan hoy la pesadilla de una desgarradora crisis humanitaria.

El impacto del problema mueve a los gobiernos de Obama y Peña Nieto a tomar decisiones que por décadas han sido postergadas y, por lo pronto, ayer el mexicano echó a andar un programa humanitario de permisos para trabajadores fronterizos y visitantes regionales, con un discurso simultáneo de exigencia a Estados Unidos para que en su territorio se respete la dignidad de la población indocumentada.

Lo menos complicado sería que ese país otorgue a los migrantes el estatus de trabajadores no solo por justicia sino por conveniencia: le son imprescindibles para mantener su poderosa economía, pero lo ideal es que en México y Centroamérica se logren las condiciones de vida que eviten la huida de centenares de miles de pobres.

cmarin@milenio.com

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