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Martes , 14.08.2018 / 04:24 Hoy

El asalto a la razón

Camacho y su botellita de jerez

Carlos Marín

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Con su barato ataque a Margarita Zavala, el pastor del PRI en la Cámara de Diputados, César Camacho, cometió ayer al menos un par de costosas imprudencias que pagará quien resulte candidata o candidato de su desplumado partido a la Presidencia de la República:

1. Confirmó que sus correligionarios (de Peña Nieto para abajo) están preocupados por la clara ventaja de la señora en las preferencias electorales para el 18, y

2. Con la misma y sañosa ligereza con que la difamó, prácticamente todo lo que le colgó se le puede achacar a los priistas empoderados (también de Peña Nieto para abajo).

Alguien debió hacerle ver (o él saberlo y para no dejarse usar si se lo ordenaron) que es una bajeza (por decir lo menos) proferir que Margarita “lamentablemente no tiene las manos limpias, pues se las ensució junto con su esposo y, sobre todo, no tiene autoridad moral…”.

Irrebatible tapón de boca del presidente de la Mesa Directiva del Senado, Roberto Gil: si además de tales carencias los Calderón-Zavala o los Zavala-Calderón robaron, ¿por qué hacerse güey para no formalizar la denuncia penal correspondiente?

cmarin@milenio.com

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