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Martes , 23.10.2018 / 00:58 Hoy

Australadas

Sin Frida, sin Sofía y sin credibilidad

Carlos Gutiérrez

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Ni duda cabe, las desgracias suelen sacar lo mejor y también lo peor de la raza humana. Luego del desastre por el sismo de la semana pasada, hemos sido testigos de las cimas y de las simas de quienes poblamos esta región nada transparente. De cretinos que lucran con la tragedia a seres en quienes se refrenda la esperanza de que no todo está perdido, aunque lo esté.

Aunque si algo sobresalió de todo esto fue la conmoción por el suceso. Y cuando hablo de conmoverse me refiero al sentido literal de la palabra, se trató de un movimiento en común, de moverse juntos. Quizá esa, más que cualquier otra imagen de los últimos días, sea la que se encuentre instalada en la memoria colectiva. Más que la de los cacos disfrazados de rescatistas que saqueaban las viviendas a punto de derrumbarse. Más que la de los atracadores de camiones con víveres en su interior.

Pero por mucho que esa sea la idea en común, no debería de pasarse por alto la forma en que se enfrentó el asunto, en especial desde la cobertura informativa de los medios de comunicación. El numerito de la inexistente Frida Sofía no tendría por qué pasar inadvertido y convertirse en una anécdota sin importancia. No después de la exhibición pública que Televisa hizo de los miembros de la Marina, los rescatistas y demás involucrados en el tema.

Si bien es cierto que la información partió de fuentes oficiales, el despliegue informativo de Televisa con una cobertura de más de diez horas dejó mucho qué desear. Tanto como la incapacidad de realizar un ejercicio autocrítico posterior a la revelación de que la mentada niña no existía. Sobre todo, porque ya se había mencionado a los familiares que estaban a un costado de la reportera, y de quienes se dijo habían pedido el anonimato de la niña.

¿Dónde quedó el rigor periodístico con el que tanto se llenan la boca al hablar? ¿El regodeo fársico de una noticia permite que ésta se transforme en episodio de La rosa de Guadalupe? Lo digo por el empleo de la ficción a placer, pero sobre todo por los alcances lacrimógenos de la conducción.

Desafortunadamente, el cretinismo se basa en la desmemoria y la vorágine de hechos ha sobrepasado la indignación por el tema. Pero en tanto sigan apareciendo a cuadro los presuntos implicados habrá voces que les recuerden que la mezquindad crítica y el mercantilismo mediático son los rasgos que les definen en ese periodismo televisivo que pregonan.

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