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Miércoles , 21.11.2018 / 12:23 Hoy

Australadas

MANDALAS (Y BACHES) PARA DUMMIES

Carlos Gutiérrez

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“Colour my life with the chaos of trouble”.
Belle and Sebastian
Llevaba algo así como siete meses cargando en la cajuela del auto el ajuar del ciudadano zen de hoy. Un puñado de plumones guardados en una bolsa Ziploc. Y un cuadernillo con garabatos de esos que nada más verlos un rato el cerebro comienza a acusar vértigo. Todo con la peregrina idea de encausar el tiempo libre y emplearlo en cosas terapéuticas. ¡Ay, ajá! Siete meses han transcurrido desde aquella ocasión en que fueron adquiridos y sólo un par de veces usados. Imagino que la cultura budista también puede aprenderse por ósmosis, porque de otra manera no hay explicación lógica a semejante procrastinación.

El tiempo ha pasado y con un legítimo afán de sacarle provecho al chunche (y también a la inversión que implicó), decidí cargar conmigo el librito, los plumones (que acabé descubriendo que no servían para los trazos necesarios), el consecuente nuevo juego de colores de madera y hasta una lapicera muy cuquis. Y heme llevándolos por doquier en caso de que el ocio me sorprenda, la inspiración o las ganas de volver a la infancia. Lo que sea con tal de instalarme en monje y bajarle dos rayitas a la neurosis que, para ser sinceros, ya se estaba poniendo bastante loca.

El primer descubrimiento (de hecho, el segundo después de dar con el grosor de los trazos) fue que los dibujos eran tremendamente pequeños. Y ante el riesgo de comenzar a usar gafas de tal graduación que sirvieran para ver el futuro, opté por imágenes amplificadas. Y sólo entonces fue que (re)descubrí el parvulario placer de colorear. Y a darle que nada más había que ir en pos de cuatro décadas de hacerle al “canelas” y huir de los dibujos. El resultado, he terminado mi primer mandala, cuya forma de buhito coloreado me hace sonreír. Aunque lo que más satisfacción me ha dado es mirarlo de reverso. Resulta que los plumones (que sí acabaron sirviendo) son la hostia y se ven como acuarelas. El fulanoaustral se declara Felipe con tenis.

EL BREVE ESPACIO
La semana pasada los medios de comunicación dieron cuenta de la ocurrencia del aún alcalde de Toluca, en torno a los cráteres que pueblan las calles de la ciudad. “Cuando nos vayamos a vivir a otro lado ya no habrá baches. En el centro de la ciudad, me refiero”, dijo el edil y se echó al mundo encima. Groucho Marx sostenía que era mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente. Lo deseable sería ponerse a trabajar y desquitar hasta el último día de sueldo. O de plano quedarse como están y demostrar que perdieron las elecciones precisamente por eso.


fulanoaustral@hotmail.com
@fulanoaustral

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