• Regístrate
Estás leyendo: Leslu y Daniel
Comparte esta noticia
Domingo , 27.05.2018 / 19:10 Hoy

Australadas

Leslu y Daniel

Carlos Gutiérrez

Publicidad
Publicidad

Hace algunos años uno de mis mejores ex amigos me compartía una cruenta revelación: Mientras daba una clase universitaria se le ocurrió proyectar un episodio de Los Simpson, al tiempo que afloraba el carácter turbio de sus alumnos. "¡No había risas!", confesaba alarmado. El asunto no era para menos. Se trataba quizá del grupo más anticlimático de la historia de todas las universidades del mundo mundial. Y por supuesto de dos (in)docentes malandros que sabían de qué pie cojeaban los escolapios.

Ignoro si habiéndoles pasado un show de Polo Polo la cosa hubiera cambiado, lo que sí sé es que cada que se me ocurre medir el nivel de agua que le sube al tinaco de mis alumnos, opto por ponerles Los Simpson y asunto arreglado. Evidentemente no se trataba de ser sectarios, sino más bien méndigos con aquellos chavales (que aquí entre nos traían asolados a los miembros del claustro académico), y el resultado sirvió para horas de viboreo y de carrilla de la buena.

Algo similar me ocurre en el deambular por este valle de lágrimas que es la vida matraca. Sólo que para variarle un poco, porque como sostiene el filósofo Chepe Chepe, hasta la belleza cansa, dejo a las criaturas amarillas y le doy oportunidad a mis compadres de Les Luthiers, el conjunto argentino de instrumentos informales que lleva más 45 años haciendo del humor un estilo de vida y de la propia vida un estilo de humor. El rigor metodológico sigue siendo el mismo y ha habido como en la viña del señor, de tocho. Están los risitas locas y también los amargueitors.

Llevo bastante tiempo aplicando la estrategia y también recurriendo a Les Luthiers (Leslu pa´los cuates) cuando las cosas se ponen feas y el sentido del humor se hace indispensable. No solamente en el aula, sino en cualquier otra trinchera, y es preciso reconocer que el asunto funciona. En video, con los materiales que cuestan medio riñón pero que San Youtube ofrece desde la gratuidad. En audio, con los discos tanto de los shows como de estudio. Y por supuesto en texto, con el estupendo trabajo de Daniel Samper Pizano "Les Luthiers, de la L a la S".

Tal vez por eso uno acaba sintiendo lo que ve o escucha como algo propio, personal. Y entonces la familiaridad hace de las suyas cuando aparece el sentido de identidad e incluso el afecto. Escribo esto porque el viernes pasado murió Daniel Ravinovich, uno de los integrantes de Leslu. Y sí, se apareció la tristeza y también el enojo. Cuando se estableció una confusión en Los Simpson por el extraordinario parecido entre Krusty y Homero, Don Vittorio, el caricaturesco gángster que buscaba saldar cuentas con el payaso dudó en matar al gordo protagonista bajo el argumento de que matar a un hombre gracioso, a un genio sería un gran crimen.

Pues bien, la muerte la volvió a hacer. Y cometió un gran crimen. Porque Daniel no sólo era un hombre gracioso, era uno de esos tipos que hacen pensar que todo va a estar bien. Un hombre que era feliz haciendo lo que mejor sabía, provocando la risa de la gente, de casi todo el que le miraba a él y sus cómplices de Leslu en el escenario. ¡Que muera la muerte! Habiendo tanta necesidad de reír, incluso entre quienes no quieren, no saben o no pueden hacerlo.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.