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Miércoles , 17.10.2018 / 01:40 Hoy

Australadas

El Trompas, Melania y un Lord ¬sin agua en la azotea

Carlos Gutiérrez

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Algo malo hemos de haber hecho como humanidad para merecer las demoliciones que nos deja caer la vida. No puede uno descuidarse tantito porque aparecen a la menor provocación entes de dudoso intelecto que ponen en entredicho la salud mental de esta raza de pacotilla. En tiempos en los que Donald Trump se ha erigido en el rey de los idiotas, parece que la imbecilidad es contagiosa y hasta gratuita. Para nadie es un secreto que el rubio copetón es un tipejo (citando al tal Sabina) tan pobre que no tiene más que dinero. El Partido Republicano se ha volado la barda al nombrar como candidato a la grande de los "yunaites" a una cabra suelta en la cristalería más grande y pomposa del mundo mundial.

Si fuéramos optimistas (o hiperlactantes, que para el caso da lo mismo), diríamos que cualquiera podría ser menos nefasto que Donald "Trompas", aunque para documentar el pesimismo habría que echarle un lente a su Melania, su señora. Con la ventilada de fotografías de la doña, que lo único que deja a la imaginación es el perfume que debió usar en ese momento, flaco favor le hacen a Trump. Por si fuera poco, la perrada ya se frota las manos esperando que las siguientes sean de menos unas selfies más creativas y pizpiretas. Vamos, que si se ha de soltar el pelo la MILF en cuestión lo haga de verdad y no con ternuritas de estudio y diseñador. Algo más estilo Kardashian. Eso es clase y no pedazos.

El ejemplo de estos dos encomiables seres hace palidecer a cualquier pelagato que se atreva a pasarse de rosca, pero no por ello resultan menos nocivos los malandros que ponen a parir chayotes a la ciudadanía. Como si la red no estuviera para bollos, apareció inopinadamente el Lord Audi, que con poca agua haciéndole subir el flotador usó sus quince minutos de fama para consagrarse como el zopenco de la semana. Se llevó entre las llantas de su nave una ecobici, puso en riesgo a un cristiano, zarandeó a un "polecía" y se dio a la fuga. No sin antes granjearse el odio con odio jarocho de bicicleteros, tuiteros y pululantes del Youtube, que ya se sabe ni virulentos son.

Ahora resulta que al tal Rafael Márquez le encontraron la bici vuelta chatarra en el techo de una de sus tres casas y que le buscan más tiras que en su momento al Chapo. Y mientras aparece ante las autoridades, las redes ya hicieron juicio sumario y lo condenaron a cadena perpetua en el tren del meme y del mame, nomás por pasarse de vivo y jugarle al ensarapado. Si estuviera en los zapatos de los exfutbolistas homónimos de este pelandrufo, me cambiaría el nombre temporalmente, como diría Alberto Cortez, no vaya a ser que fuera contagioso tratar de ser feliz de aquella forma. En especial por el oso nada sabroso que implica el "tocayazgo". Qué van a decir los Corcuera y los Limantur.

Lo bueno de lo malo es que ya empiezan los Juegos Olímpicos de Río y se nos van a olvidar un poco estas miserias humanas. Lo malo de lo bueno es que dura lo que al triste la alegría. Lo mejor de lo malo es que ni Televisa ni Azteca van a meter las manos. Lo peor de lo bueno es que para compensar el asunto acudieron a Juanga y Joan Sebastian. ¡Hazme el "favrón cabor"!

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