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Lunes , 15.10.2018 / 21:16 Hoy

Australadas

El Cuauh, un héroe con aplomo de verdad

Carlos Gutiérrez

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Ignoro qué sería de la vida matraca si se nos privara de los honrosos personajes que nos dan patria y libertad. Levantarse cada mañana simplemente sería insufrible y volveríamos a casa deshechos, con la única consigna de dormir para olvidar. Pero resulta que no es así. Por fortuna tenemos gente que le da color a la vida y que nos enseña lo importante que es preparase para figurar un día en los libros de textos (de esos que tienen manos con seis dedos). Gente que un día de estos acabará adornando los billetes haciendo “docfeis”. 


Cuauhtémoc Blanco es uno de ellos. Quién iba a decir que del gallinero de Coapa iba a saltar a la fama y a hacerse de la gubernatura de uno de los estados más tranquis del país. Con ello queda demostrado que no existe nada más democrático que la polaca naconal, pues si el “Temo” pudo llegar a semejantes alturas, cualquiera lo puede hacer. 

Literalmente. Y entonces se explica con facilidad la muina que corree a sus adversarios. Como a Yeidckol Polevnsky, que al parecer le odia por ser rey del barrio y por eso sospecha que es mañoso como suele serlo la clase política tenochca. 


Cuánto se le puede aprender al Cuauh, alguien que se da el tiempo para jugar un partidito contra las ¿leyendas? del “Frustrazul” y sacar juventud y delgadez de su pasado. En especial le podrían aprender entes como el diputado de San Luis Potosí, José Luis Romero Calzada, quien no vio con buenos ojos que un par de activistas hicieran fuchi a su investidura de representante popular. A ese burócrata de la legislación potosina lo deberían mandar a un curso de manejo de ira, lavarle la boca con jabón Roma o por lo menos llevarlo a las sesiones del congreso con el bozal de Hannibal Lecter. 


O ya que le paguen clases con nuestro héroe, porque si alguien sabe cómo lidiar con los adversarios, pamboleros o no, ese es Cuauhtémoc. Pegar sin que el “álbitro” injusto vea, dar descontón a los David Faitelson que se le aparezcan, burlarse de los Lavolpe a ras de césped y, sobre todo, ser de una pieza y sostener lo dicho. Yo que Andrés Manuel lo sumaba al equipo de acompañamiento para que le cuide las espaldas y ponga en orden a la raza malandra. Lástima que con ello prive a la ciudad de la eterna balacera y al resto del Estado de Morelos del prócer que se merece. 


Y seguramente al acompañar a Andrés Manuel “Corazoncito” López, Blanco se perderá la oportunidad de echarse una cáscara con Maradona, para luego escucharle balbucear dos o tres incoherencias de esas que acostumbra. Porque ahora que “El Pelusa” ha llegado a Dorados de Sinaloa para sacarlos de la barranca, nadie querrá perderse el encuentro entre dos héroes de la vida moderna. ¡Fuera Juárez, que pongan en los de “quiñentos” al Cuauh!

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