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Domingo , 16.12.2018 / 01:36 Hoy

Australadas

A MENTADAS

Carlos Gutiérrez

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Los damnificados por el recorte de agua deberíamos armar una consulta, ésta sí de a de veras, para definir quién manda al carajo a quienes decidieron dejarnos sin gota de agua en la Ciudad de México y Toluca. 

En especial luego de que nos orillaran a pasar un puente de muertos oliendo a cadáver, aprovechando el más mínimo hilito de agua que saliera tímidamente de la llave. 

Todo para que al final del periodo en el que se supone habrían terminado las labores de mantenimiento en el Sistema Cutzamala, sostuvieran que dice mi mamá que siempre no, que será (si acaso) en unas 30 ó 40 horas más. 

Es decir, que si bien nos va dejaremos de ducharnos a jicarazos por ahí del jueves, viernes, sábado o domingo. Ojalá que sea alguno de esos días, sobre todo de noviembre de este año.

Por eso les va como les va con la raza. 

Una cosa es que succionen y otra que se cuelguen. Algo debió haber dejado de hacerse para que la chaineada fuera extrema. 

Alguien no hizo lo que debió hacer en su momento y ahora se les está viniendo la noche con esas zarandajas tan propias de la burocracia tenochca. 

No estuviera en juego el bono de fin de año o el convivio, porque habrían tenido resuelto el batidillo el mismo día en que lo iniciaron. 

Pero como en México todo urge para ayer, pero se termina resolviendo pasado mañana, los neuróticos que sentimos injusto malpasarnos sin agua corriente, que debemos cargar cubetas, comprar garrafones, vaciar tinacos y cisternas, racionar lo poco que hay y aguantarse hasta las ganas de desalojar intestinos, debemos aguantar vara y hacer de tripas corazón.

A fin de cuentas, quedarse sin agua por obras de mantenimiento es como mandar el coche al taller por una incierta descompostura. 

Se sabe cuándo entra, pero difícilmente se conoce la fecha exacta en que saldrá. 

Como el diagnóstico es nebuloso, hecho con las patas y ejecutado con peores zonas del cuerpo, es de entender que lo único claro es que no haya nada claro. 

Y que nadie se declare sorprendido con el cinismo de los caraduras que anuncian las medidas como si no fuera algo importante. Acostumbrados como están a las cosas hechas al aventón, chambonas y baratas, difícilmente comprenderán el impacto social de sus actos. 

Total, si ya perdieron las elecciones, qué más da salir por la puerta de atrás. 

Ante tal escenario, más propio de una escena de Mad Max que de un país civilizado, lo único que resta es acudir a los clásicos del barrio: 

Una cosa es que chinguen, pero a su madre la respetan.

fulanoaustral@hotmail.com

@fulanoaustral

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