• Regístrate
Estás leyendo: Niños que trabajan
Comparte esta noticia
Miércoles , 26.09.2018 / 09:55 Hoy

Columna de Carlos J. Guizar

Niños que trabajan

Carlos J. Guizar

Publicidad
Publicidad

En México hay dos millones y medio de niños trabajando, cantidad que supera la suma de todos los habitantes de Colima, Baja California Sur y Campeche, de acuerdo adatos del INEGI.

Ocho de cada 100 niños y adolescentes de entre 5 y 17 años trabajan en nuestro país, de ellos, nueve de cada 10 realizan actividades no permitidas, ya sea porque corren algún riesgo o por estar debajo de la edad reglamentaria.

A través de tres reflexiones, nos adentraremos más en el tema y en lo alarmante que resulta.

Primero, si trabajan tienen menos posibilidades de estudiar.

De los niños que laboran, cuatro de cada 10 no asisten a la escuela pero para aquellos que no trabajan, la cifra cambia drásticamente, ya que sólo cuatro de cada 100 no estudian. Seis de cada 10 niños y adolescentes que trabajan lo hacen por razones económicas, ya sea porque lo necesitan en su hogar, para pagar sus gastos, deudas o escuela.

Debido a las carencias y a las condiciones de pobreza en las que viven, tienen una mínima posibilidad de movilidad social (México Social, 18/10/2016).

Segundo, niños trabajando en peligro.

Un millón 330 mil niños y adolescentes realizan alguna ocupación peligrosa. Dos de cada 10 menores que trabajan se dedican a la construcción, a la industria manufacturera, extractiva, electricidad, gas y agua; donde corren más peligro por las malas condiciones, la falta de protección y el equipo adecuado.

Otro sector que representa riesgos para los niños que trabajan, por la maquinaria, las inclemencias o los plaguicidas; es el agropecuario, en el que laboran tres de cada 10 menores.

Alrededor de un millón 700 mil menores de edad realizan labores domésticas no adecuadas, por el riego que les representa o las jornadas tan largas. De este grupo, dos de cada 10 no asisten a la escuela.

Tercero, tipos de hogares de los menores que trabajan.

Seis de cada 10 niños y adolescentes que laboran viven en un hogar con ambos padres.En los hogares donde hay menores que trabajan, en 75 de cada 100 casos el jefe de familia es un hombre mientras que, cuando una mujer está al frente, se reduce a menos de 25.

Mientras más estudios tenga la madre o el padre, menos probabilidad habrá de que los niños trabajen.

Por lo que hay un círculo de pobreza difícil de romper si los niños y adolescentes no asisten a la escuela ya que lo podrán repetir a largo plazo con sus hijos.

El trabajo infantil hay que dejar de verlo como un tema cultural, una costumbre o algo común.

En todas sus formas nos debe preocupar a todos como sociedad porque refleja desigualdad, falta de oportunidades y limita el potencial de niños y jóvenes, al mostrarnos la cara de la necesidad en la población que más deberíamos de proteger.


@carlosjguizar

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.