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Columna de Carlos J. Guizar

El mundial de los migrantes

Carlos J. Guizar

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Uno de cada 10 seleccionados mundialistas no nació en el país con el que jugó el torneo. 

Dos terceras partes de los equipos tenían por lo menos a un jugador migrante entre sus filas, así que 82 seleccionados jugaron el Mundial con un país distinto al que nacieron (Infobae, 19/06/18). 

Parece que estamos en un mundo que cada vez se integra mejor ante la diversidad pero en ocasiones la realidad es distinta. Haremos tres reflexiones para señalar la doble moral que en ocasiones gira en torno a la migración y cómo se refleja hasta en el fútbol.   

Primero, el doble discurso. De los 23 jugadores de la selección, 16 tienen al menos un padre que nació fuera de Francia, 15 de ellos tienen ascendencia africana, y dos nacieron en otro país (BBC, 10/07/18).  

Al ver a Emmanuel Macron, Presidente galo, celebrar cada gol y el campeonato con tanta emoción, parecía lejano cuando promovió una polémica ley para deportar más fácilmente a los extranjeros indocumentados o rechazar a los que piden asilo.   

La euforia al recibir a los campeones del mundo no parecía recordar que más de 60 por cierto de la población considera que hay demasiados extranjeros en su país y que la política en el tema es muy tibia (Huffpost, 21/02/18).   

Cuando ganaron el Mundial ignoraron que en la selección hay migrantes, pues ahora sí representaban a todos los franceses. Este triunfo los hizo olvidar el rechazo de muchos contra los extranjeros, especialmente con los de origen africano. 

Segundo, nunca digas “de esta agua no beberé”. De los 736 jugadores en la Copa del Mundo, 52 eran franceses, es decir, hubo 29 galos que jugaron en otras selecciones.

Así como reciben migrantes también los franceses lo son en otros países aunque de eso no se hable mucho.   

Tercero, la diversidad enriquece. Además de Francia, las otras tres selecciones semifinalistas se fortalecieron con la inmigración.
De los 23 seleccionados de Bélgica, 11 eran hijos de al menos un padre de otro país; en el caso de Inglaterra el número llegó a seis y Croacia contó con cuatro nacionalizados de Bosnia-Herzegovina.   

Como en muchos otros ámbitos de los países, la migración representa retos pero también una fuente de capacidad y cualidades que pueden nutrir no sólo a un equipo de fútbol sino la vida entera de cualquier sociedad.   

Evitemos esa doble moral que hace sentir a las personas que sólo son nacionales del país cuando ganan pero inmigrantes cuando pierden, como el caso de Mesut Özil, quien decidió dejar la selección alemana por haberse sentido señalado y discriminado por su origen turco después de que Alemania saliera del Mundial .   

La migración se debe comprender en todas sus vertientes y alcances, pero nunca con un doble discurso en el que se les integre a conveniencia y se les excluya o señale cuando algo sale mal.

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