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Domingo , 16.12.2018 / 07:21 Hoy

Columna de Carlos J. Guizar

¡Bravo Rusia!

Carlos J. Guizar

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El Mundial no sólo representó 169 goles anotados en 64 partidos, casi 50 mil pases completados, los más de 15 minutos que Neymar estuvo en el piso durante el torneo o la llegada de más de tres millones de visitantes extranjeros (FIFA y Reuters, 16/07/18).   

Rusia enfrentaba dudas sobre si el país estaría a la altura; si la prensa o los derechos humanos serían respetados; si los hooligans harían disturbios; si el racismo afloraría; si los asuntos políticos afectarían o qué tan estricta sería la seguridad (The Guardian, 12/07/18).

Los eventos deportivos como el Mundial sirven de escaparate y Rusia no fue la excepción. Así que resaltaremos tres puntos de por qué rompió muchos mitos. 

Primero, no hizo falta ir para conocer. En ocho de cada 10 hogares mexicanos vieron el Mundial y a nivel global el número de televidentes fue casi igual a la mitad de la población del planeta (Milenio, 13/07/18 y The Guardian, 17/06/18).

Los tweets mundialistas tuvieron 115 mil millones de impresiones y canales de YouTube, como el de Televisa en México generó 150 millones de visualizaciones de los partidos o reportajes sobre el país anfitrión, como “Rusia desconocida” de Karla Iberia Sánchez (Engadget, 17/07/18 y El Universal, 16/07/18). 

Ya sea a través de los medios o las redes sociales, la posibilidad de conocer qué pasaba en Rusia se potenció en comparación con otros mundiales ya que cualquier persona con un celular podía transmitir lo que sucedía dentro y fuera del torneo.   

Segundo, superaron las expectativas. Rusia invirtió 14 mil millones de dólares en la organización del Mundial. A su vez, hicieron programas para mejorar su infraestructura, planeación e imagen urbana.
La experiencia que tuvieron en las Olimpiadas de Sochi, les permitió una organización impecable, que les valió ser reconocidos como el mejor Mundial, según Gianni Infantino, presidente de la FIFA.

Cada ciudad sede te hacía sentir parte de la fiesta mundialista sin que el idioma fuera una barrera. Contaron con señalética sencilla en la calle y en el transporte público, más de 17 mil voluntarios locales con la mejor disposición, internet sin costo y hasta trenes gratuitos para trasladarse entre localidades.

Rusia derribó estereotipos, mostró ciudades modernas, que denotaban su historia imperial o soviética pero que se unían para dejarnos ver un país multifacético, que avanza y se transforma, que su grandeza va más allá del tamaño de su territorio. 

Tercero, el Mundial lo hicieron los locales. Rusia impactó con una gran organización, construcciones monumentales, su cultura y una infraestructura de primera. Sin embargo, los ciudadanos fueron quienes hicieron la diferencia, tiraron décadas de prejuicios que los ponían como mal encarados, al enseñar que son amables y abiertos, dispuestos a ser los mejores anfitriones.

Rusia nos mostró su mejor cara, como un libro que se abre y te sorprende a cada página. Su imagen ante el mundo impresionó pero para que perdure es necesario seguir potenciando lo positivo aunque por lo pronto nos deja con una gran depresión post Mundial.

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