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A lo warrior

¿Por qué no somos Croacia?

Carlos Guerrero

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Son casi las cuatro diez de la mañana mientras escribo estas líneas. Ya es de día. En Moscú amaneció hace poco más de una hora. La gran capital no parpadea un solo segundo. Y menos en tiempos de Mundial.

Por las calles cercanas a la Plaza Roja caminan entonando indescifrables cánticos, fanáticos croatas que, en medio de su fiesta espumosa, no dimensionan aún el gigantesco paso que ha dado su país. Son finalistas y ni ellos pueden explicárselo.

Una vez más llevaron el juego al desquicio emocional para martillar la cabeza del adversario. Por tercer partido consecutivo tomaron la ruta del alargue y ahí, conocedores del camino y sus formas, lograron pegar de nueva cuenta.

Entonces, si México siempre califica y está en todos los Mundiales, si Croacia no lo hizo en el 2010 ¿por qué ellos sí y nosotros no? ¿Por qué Croacia es finalista si hace cuatro años le vencimos y ellos ni a segunda ronda avanzaron?

Simple. Hay que ver dónde juegan. Y cuánto juegan. Y qué tan determinantes son donde juegan. Vrsaljko es del Atlético de Madrid, Perisic del Inter de Milan, Lovren del Liverpool, Rakitic del Barcelona, Modric del Real Madrid, Brozovic del Inter y Mandzukic de la Juve. Ahí radica la gran diferencia. En el nivel de exposición y alta competencia.

El día en que Luca Modric fue presentado con el Totthenham Hotspur en 2008, ese mismo día fue presentado Giovani dos Santos. Posaron juntos, compartieron vestidor e iniciaron de la mano una nueva etapa. Pero basta ver el plano ascendente de uno, dónde se encuentra, lo que pesa en el Madrid y basta ver hacia dónde fue caminando la carrera del otro para entender por qué Croacia es finalista, por qué se reinventó y por qué México sigue en el mismo maldito sitio de siempre.

carlosguerrerogallegos@gmail.com • Twitter@CARLOSLGUERRERO

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