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Jueves , 21.06.2018 / 17:14 Hoy

Columna de Carlos Albert

Increíble… pero cierto

Carlos Albert

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Una vez acomodados los equipos que en la Eurocopa ocuparán espacios en los octavos de final, me dirigí al estadio de París para darle a mi trabajo en la tv una locación adecuada, o por lo menos pertinente, y cuál va siendo mi sorpresa que al llegar al estacionamiento, escucho un ambientazo y percibo a decenas de personas con uniforme deportivo y sus camisetas nacionales, gritando, cantando a coro, en una celebración plena de felicidad y contento.

Jóvenes saltando alegremente, organizando porras especiales, brindando entre ellos y con todo aquel que se les acercaba, estaban felices, denotaban alegría y destilaban buen humor, eso sí, todos y cada uno de ellos y ellas, tenían en sus manos por lo menos, un gran vaso de cerveza.

Este grupo ocupaba tres o cuatro locales comerciales colindantes con el estadio, pueden haber sido unos cien o un poco más, y todos, absolutamente todos, mostraban una alegría muy marcada… y sin embargo… desde que di vuelta a la esquina y vi de quiénes se trataba, me quedé desconcertado y curioso… eran los austriacos, selección que había quedado eliminada por los islandeses en ese bellísimo estadio. Obviamente, me llamó la atención y me fui a meter entre ellos para averiguar el porqué de su felicidad (más allá de los galones de cerveza consumidos) si recién habían sido eliminados… Fueron amables y me respondieron entre gritos y cánticos: “Porque nuestra selección se entregó en la cancha”… o por lo menos eso entendí... Me preguntaron mi nacionalidad y para qué empresa trabajaba, e inmediatamamente me convirtieron en parte de su grupo, y entonces empezaron a gritar “¡Chicharito, Chicharito!”.

Fue algo raro y muy curioso, pero se me quedó grabado el momento en que, confundido entre un grupo de austriacos recién eliminados, la locura del futbol se escondía entre un mar de perdedores y un mexicano loco que les hacía olvidar por un instante su triste realidad entre gritos de “¡Chicharito, Chicharito!”.

¡Si supieran por la que estamos pasando!

carlos.albert@milenio.com

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