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Miércoles , 17.10.2018 / 20:46 Hoy

Columna de Camilo González Lara

Me subo al debate…

Camilo González Lara

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El derecho inalienable proviene de Dios; el atributo inherente a la dignidad humana es superior al poder del estado."

La libertad sería la capacidad de hacer y no hacer todo lo que esté lícitamente permitido. En otras palabras, constituye el derecho de toda persona de organizar, con arreglo a la ley, su vida individual y social conforme a sus propias opciones y convicciones.

La seguridad, por su parte, sería la ausencia de perturbaciones que restrinjan o limiten la libertad más allá de lo razonable. Así sostengo que la seguridad también debe entenderse como la protección contra toda interferencia ilegal o arbitraria de la libertad física.

En términos generales, cualquier privación de libertad, sea por la supuesta comisión de un delito o por cualquier otro motivo, debe ser realizada con estricto cumplimiento de una serie de garantías que aseguren la protección de este derecho fundamental de las personas. En este sentido, ha de entenderse que la libertad es siempre la regla y la limitación o restricción a tal libertad es siempre la excepción. Por ello, la forma en que la legislación interna afecta al derecho a la libertad es característicamente negativa, cuando permite que se prive o restrinja la libertad.

Las normas no son autosuficientes, por mucho se trata de normas imperfectas, cuyos significados parecen escabullirse de los intérpretes entre sus constantes contradicciones e indeterminaciones.

EL servidor público garante de la seguridad, también imperfecto. Imprime en su quehacer el sentido común, la evaluación de contextos, casos particulares, políticas públicas, leyes y el reglamento de policía y buen gobierno.

El policía, aquel que sirve y protege. Esta coronado con semejante responsabilidad, de salvaguardar la vida, la integridad, bienes y los derechos de los ciudadanos, así como preservar las libertades, el orden y la paz pública; necesarios para crear las condiciones para que el Estado y la sociedad mexicanos puedan experimentar un avance cualitativo de la democracia y la cultura constitucional.

Con ello, hablamos de un servidor público, que no actúa apegado a un ciego formalismo, porque la noble labor del policía, en clave de derechos, aplica e interpreta, a la luz y apego al orden jurídico, y de los derechos de la persona; su auxilio y compromiso.

Mi reconocimiento y admiración al buen policía, porque somos más.

Sin embargo en el contexto sobre graves violaciones del pasado, apelo a la credibilidad de la mayoría. Algunos equivocan el rumbo. Por pecadores pagan los justos. Mi repudio y el señalamiento contundente ante estas prácticas, Aniquilemos el abuso y el atropello. Generemos conciencia.

Pero no caigamos en la tentación de hacer botín político. No se juega con la fe y la voluntad de muchos que hacen y logran estabilidad en nuestra comunidad.

No es un juego de números, no es escupir al contrario.

El reto es responsabilidad conjunta, ya que la estructura democrática idealmente en equilibrio de los derechos de las personas y la competencia de los poderes, están dentro del horizonte del constitucionalismo. Porque no hay jerarquías entre derechos, todos los derechos son igualmente necesarios.

Hagamos vigente el contenido en La Carta Magna en sus artículos 14,16 y 20, así como la Declaración Universal de Derechos Humanos. (Art. 9) que "Nadie sea arbitrariamente detenido, preso, ni desterrado".

Comisario de Seguridad de Tlaquepaque

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