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Lunes , 16.07.2018 / 09:37 Hoy

La letra desobediente

Los perros

Braulio Peralta

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A Biga y Bolillo

Judas —el perro de la novela Los cachorros, de Mario Vargas Llosa— entra al baño de hombres y ataca a un niño adolescente al que, desnudo, lo castra. La vida de él no será nunca normal. En otra novela del escritor, La ciudad y los perros, se vislumbra al hombre-animal que se deja llevar por instintos contra razones... Nadie sabe por qué o quiénes envenenaron a muerte a los perros de la colonia Condesa pero sin duda son asesinos castrados de la conciencia.

Una película —Hagen y yo— muestra los odios sociales infundados a un perro cuando en realidad se denuncian las frustraciones humanas que se ensaña hacia los animales, sobre todo aquellos que no son de "raza". La infancia —hasta convertirse en adultos— agradece toda su vida la presencia animal. Para eso las sociedades crearon la compañía canina, o de pájaros, gatos y demás especies, dicen, sin capacidad de entendimiento pero con una intuición que los seres humanos hemos abandonado en las grandes urbes.

Con hipocresía de la peor política, el Partido Verde y sus cómplices crearon una ley para "salvar" a los animales del zoológico. Hoy millones de esos "seres sin conciencia" que nos divertían en un circo, que efectivamente eran maltratados y malnutridos, están en peores condiciones, sin casa para vivir. Las autoridades deben tener enormes prejuicios en su entorno familiar como para no dar solución a los perros de la Condesa y el resto de los problemas sobre la convivencia racional e irracional.

Esos articulistas que hacen recuento de la caca de perros que se acumula en la basura y tanto daña a la ecología y al hombre, ojalá ahora digan qué nombre, qué adjetivo aplicar a los asesinos de perros. Sí, también los dueños de los animales deben tomar conciencia de cuidar y preservar la salud ambiental. Pero no por eso se mata a unos perritos que decidimos fueran parte de nuestra convivencia.

Ayotzinapa es el centro de nuestras disputas. Los perros, una "distracción mediática". O el video del Chapo, —que si lo hubiera sacado a la luz Carmen Aristegui, hubiera sido más cacareado que lo realizado por Carlos Loret de Mola, de Televisa—. Así somos: cainitas, asesinos de la conciencia democrática, de la diversidad de pensamiento. Y dejamos que maten perros.

No soy de asociación animal alguna. Pero urge dar voz por los animales. Esta sociedad apesta por hechos de esta naturaleza.

Twitter: @Braulio_Peralta

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