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Domingo , 27.05.2018 / 14:54 Hoy

La letra desobediente

Conaculta

Braulio Peralta

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En 1988, en el periodo de Carlos Salinas de Gortari, nace el Consejo Nacional para la Cultura y la Artes, Conaculta, que presidió Víctor Flores Olea. No terminó el sexenio porque el grupo de Octavio Paz presionó a su renuncia. Leamos a Armando González Torres en Las guerras culturales de Octavio Paz:

"La renuncia del titular del CNCA demostró la debilidad de las instituciones culturales, permitió constatar la influencia política de Paz e hizo evidentes las profundas diferencias en la apreciación política y la concepción de la cultura entre los dos grupos intelectuales más influyentes."

Esos dos grupos culturales son las revistas Nexos y Vuelta —hoy Letras libres—, "herederos". A la salida de Flores Olea sube Rafael Tovar y de Teresa para concluir dos años con Salinas y quedarse seis más con Ernesto Zedillo, y regresar con Enrique Peña Nieto, hasta ahora. Suma casi 12 al cargo, de los 27 del Conaculta.

Fox apostó por una periodista cultural, Sari Bermúdez. Enrique Krauze fue a la recepción a la casa de la futura presidenta del Conaculta, que concluyó su sexenio. Luego llegó Calderón y tuvo dos presidentes: Sergio Vela, de 2006 a 2009, y Consuelo Sáizar, hasta 2012. De Sari nadie alcanza a ver con exactitud qué hizo. De Sáizar, la excelsa Ciudad de los Libros, la renovación y ampliación de la Cineteca y la hermosa librería Elena Garro, en un corto periodo de su mandato. No fue poco.

Resumen histórico para preguntar: ¿No tiene el PRI a otro candidato más que a Tovar; va a repetir para la Secretaría de Cultura? ¿No sería mejor darle la oportunidad a las nuevas generaciones? O de Plano, ¿es en el sector cultural donde no hay manera de gobernar a los intelectuales y artistas? ¿En cultura sí se acepta la reelección? ¿Tanto temor tiene un presidente a la cultura de su país como para llevar sin conflictos los procesos creativos?

Cambiar a México también debe pasar por la Secretaría de Cultura. Buscar nuevos programas no para aquietar a los grupos culturales sino para democratizar becas —hasta hoy cooptadas por un sector que todo mundo puede corroborar—, programas de intercambio, fondos de inversión a proyectos, inversión a centros patrimoniales, la era internet. Cultura no para individuos con egos robustos sino a la ciudadanía que dicen defender de palabra o desplegado.

Insisto: ojalá sea una mujer la que logre llegar a ese nuevo puesto. He dicho.

Twitter: @Braulio_Peralta

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