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Lunes , 18.06.2018 / 16:32 Hoy

La letra desobediente

A la marcha

Braulio Peralta

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No quiero que se me olvide tu nombre, Omar Mir Seddique Mateen. No, porque representas a millones que como tú serían capaces de matar todo aquello que vive lejos de su razón. Razón que parte del prejuicio sexual y religioso, no de la ciencia, no de la educación sexual, no del respeto a toda creencia civil. Representas el extremismo de aquellos que, si bien no son capaces de asesinar a las 49 víctimas de Orlando en Florida, sí se alegran del suceso con sus declaraciones insólitas en medios de comunicación tradicionales y las redes sociales.

No te olvidaré, Omar Mir Seddique Mateen, porque tu pensamiento se parece a la de prelados que hoy piden perdón a los judíos por el holocausto, y ayer encubrieron a Hitler, permitiendo que sucediera la existencia de campos de concentración para todos aquellos indeseables —no solo el triángulo de la estrella amarilla para los judíos—: verde para los criminales, negra para los antisociales, café para los gitanos, rojo para los prisioneros políticos, púrpura para los Testigos de Jehová, y rosa para los homosexuales. Representas esa afrenta contra el respeto a toda diferencia social, sexual y religiosa. Imposible olvidarte.

Qué bueno que te hagas famoso, Omar Mir Seddique Mateen, porque así nunca olvidaremos los sucesos del 11 de junio en Orlando, cuando acribillaste a esas 49 personas, demostrando que el odio y el terror están en gente que desprecia cualesquier diferencia de criterio, credo o sexualidad. Que tu odio es una respuesta al desconocimiento que tienes de ti mismo, de tus propios deseos reprimidos para amar en libertad, sin el prejuicio como dogma.

No, Omar Mir Seddique Mateen, no nos olvidaremos de ti en la marcha del orgullo gay, este 25 de junio. Tu nombre ya quedó en la historia de las atrocidades del hombre que, antes que razonar, aniquila la vida de los otros: como los asesinos del Bar Madame en Xalapa, hechos donde el gobierno no ha dado pistas. O en Oaxaca, en incógnita. Pobre México. Eres la faz de gente que no parecen matar una mosca con la mirada, pero dispuestos a pensar mal de aquello que sea diferente a sus razones. Personas que llevan a los tribunales —no a los agresores de niñas víctimas de violación—, sino a las pobres mujeres embarazadas por el ultraje, sin permiso y decisión para abortar por las condiciones a que fueron expuestas.

Por ti y por eso vamos a la marcha del orgullo gay.

Twitter: @Braulio_Peralta

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