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Martes , 14.08.2018 / 11:53 Hoy

Columna de Bjorn Lomborg

Alimentos orgánicos, un fenómeno del mundo rico

Bjorn Lomborg

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Como nunca antes, lo que comemos es considerado importante. Y en todas partes se nos insta a elegir lo orgánico: nos dicen que es más nutritivo, mejora el bienestar animal y ayuda al medio ambiente. En realidad, es mayormente una estrategia publicitaria.

En 2012 el Centro de Políticas Sanitarias de la Universidad de Stanford hizo la mayor comparación de alimentos orgánicos y convencionales y no encontró ninguna evidencia sólida que indicara que los orgánicos son más nutritivos. Una nueva revisión acaba de repetir su conclusión: "Los estudios científicos no demuestran que los productos orgánicos sean más nutritivos y más seguros que los alimentos convencionales."

Del mismo modo, los animales en las granjas orgánicas no son generalmente más saludables. Un estudio realizado durante cinco años en EU demostró que respecto de los orgánicos, "los resultados sanitarios son similares a los de productores lácteos convencionales". El Comité Científico Noruego de Seguridad Alimentaria "no encontró diferencia en la aparición objetiva de enfermedades". Los cerdos y aves de corral orgánicos pueden disfrutar de un mejor acceso a zonas abiertas, pero esto aumenta su carga de parásitos, patógenos y depredadores. Por otra parte, la regulación orgánica contra la alimentación de las colonias de abejas con suplementos de polen en periodos de escasez, junto con la regulación contra la desinfección adecuada, conduce a una fuerte baja en el bienestar de las abejas.

La agricultura orgánica se vende como buena para el medio ambiente. Esto es correcto para un campo de cultivo único: la agricultura ecológica utiliza menos energía, emite menos gases de efecto invernadero, óxido nitroso, amoniaco y causa menos filtración de nitrógeno que un campo convencional. Pero cada campo orgánico produce mucho, mucho menos. Por lo tanto, para producir la misma cantidad de trigo, espinacas o fresas se necesita mucha más tierra. Eso significa que la producción orgánica promedio resulta en la emisión de casi la misma cantidad de gases de efecto invernadero que los productos convencionales, y aproximadamente 10 por ciento más de óxido nitroso, amoniaco y acidificación. Lo que es peor, para producir cantidades equivalentes, las granjas orgánicas necesitan ocupar 84 por ciento más de tierra —tierra que no puede ser utilizada para bosques y reservas naturales genuinas—. Por ejemplo, para producir la cantidad de alimentos que Estados Unidos produce hoy, pero de manera orgánica, sería necesario aumentar sus tierras de cultivo en casi dos veces el tamaño de Reino Unido. Esto es el equivalente a la erradicación de todos los parques y tierras silvestres en Estados Unidos.

Por otra parte, ¿es seguro que los cultivos orgánicos evitan los pesticidas? No. La agricultura orgánica puede usar cualquier pesticida que es "natural". Esto incluye el sulfato de cobre, que ha resultado en enfermedad hepática en los rociadores de viñedos en Francia. La piretrina es otro pesticida orgánico; un estudio muestra un incremento de 3.7 veces en leucemia entre los agricultores que manejan las piretrinas en comparación con aquellos que no lo han hecho.

La comida convencional tiene una contaminación mayor por plaguicidas. Aunque aún es muy bajo, es un claro beneficio de los orgánicos. Sin embargo, utilizando una estimación aproximada de la Oficina de Toxicología de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés), todos los residuos de plaguicidas convencionales pueden causar unas 20 muertes adicionales al año por cáncer en Estados Unidos. Y esto se desvanece frente al impacto económico de lo orgánico. Si todo Estados Unidos adoptara lo orgánico, el costo sería probablemente de alrededor de 200 mil millones de dólares anuales por una menor productividad. Este es dinero que no se podría gastar en hospitales, atención a jubilados, escuelas o infraestructura.

Tal impacto económico también tiene consecuencias de vida o muerte. La investigación muestra que cuando una nación se vuelve 15 millones de dólares más pobre, esto cuesta una vida estadística, porque la gente puede gastar menos en el cuidado de la salud y en buena comida. Esto significa que adoptar lo orgánico en EU mataría a más de 13 mil personas cada año.

Lo orgánico es un fenómeno del mundo rico, con 90 por ciento de ventas en América del Norte y Europa. A pesar de haber un aumento de cinco veces en las ventas durante los últimos 15 años, solo 1 por ciento de las tierras cultivadas es orgánico. Esto se debe a que casi la mitad de la humanidad depende de los alimentos cultivados con fertilizantes sintéticos, excluidos por las normas orgánicas. Norman Borlaug, quien obtuvo el Premio Nobel por iniciar la Revolución Verde, solía señalar que la agricultura orgánica a escala global dejaría a miles de millones sin alimentos. "No veo a 2 mil millones de voluntarios que vayan a desaparecer", dijo.

En esencia, el consumo de alimentos orgánicos se da mayormente por gente rica que gasta su dinero extra para sentirse bien. Si bien esto es tan válido como gastarlo en vacaciones, debemos resistir cualquier superioridad moral implícita. Los orgánicos no son más sanos o mejores para los animales. Expandirse a una gran escala podría costar decenas de miles de millones de dólares, mientras mataría a miles. De hecho, una revolución generalizada de orgánicos aumentará el daño ambiental y reducirá los bosques mundiales.

Cuando la famosa diseñadora Vivienne Westwood exclamó que las personas que no pueden pagar los alimentos orgánicos deben "comer menos", pudo haber tenido las mejores intenciones. Pero también estuvo increíblemente fuera de lugar. El resto del mundo necesita más alimentos y más baratos. Y eso no será orgánico.

(*) Autor de los best seller 'El ecologista escéptico' y 'Cool It'. Considerado una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista 'Time', una de las 75 personas más influyentes del siglo XXI por la revista 'Esquire' y una de las 50 personas capaces de salvar el planeta por el periódico 'The Guardian', de Reino Unido.

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